Iván Heras: “Yo hoy estoy aquí porque un día alguien decidió que podía jugar con mi vida”

 Iván Heras: “Yo hoy estoy aquí porque un día alguien decidió que podía jugar con mi vida”
Iván Heras: “Yo hoy estoy aquí porque un día alguien decidió que podía jugar con mi vida”

“Esto no era lo acordado, como si de una broma del mas gusto se tratase, […] la vida me regala un giro inesperado, un giro asqueroso y cruel, un giro que es el capricho imprudente de una persona que no sufrió ninguna consecuencia, me las dejó todas para mí. Y así, […], me veo aquí sentado, en un sitio donde jamás me hubiera imaginado”. Así narraba el propio Iván en su famoso blog el accidente que le dejó postrado en una silla de ruedas para el resto de su vida. Lleva un tiempo sin escribir y, aunque su intención es retomar la costumbre, su testimonio online atravesó hoy la red para contarlo de viva voz, de forma directa y en primera persona a los numerosos jóvenes que acudieron a la jornada de educación vial celebrada en el Teatro Principal.

Una experiencia real y cercana para concienciar a los adolescentes de que las cosas “sí pasan" y más cuando menos las esperamos. Tal y como contaba Iván, “el día del accidente, la persona que me hizo esto no paraba de repetir que hacía esa maniobra todos los días y nunca había pasado nada… hasta que me pasó a mí. El 3 de diciembre de 2014, un vehículo salía de la calle Las Flores de San Torcuato, y en lugar de girar a la derecha, única acción permitida, dirigía su vehículo a la izquierda en dirección a la Plaza Alemania, cruzando dos carriles, atravesando una doble línea continua y llevándose por delante a Iván, que en ese momento circulaba con su moto por la avenida Alfonso IX en sentido al Parque de la Marina. Una maniobra ilegal que sigue viendo cometer desde su casa casi todos los días como muchas otras infracciones y que, en palabras de Iván, “son decisiones estúpidas que te pueden matar. Lo puedes perder todo, tú te matas y se acabó. Pero si no te matas, puede que la vida que te espere sea una mierda”, avisaba. 

“Yo no os voy a decir que no bebáis, que os pongáis el cinto etcétera porque eso ya lo sabéis todos”, comentaba dirigiéndose a los jóvenes. “Yo también he hecho el imbécil con el coche, también me he saltado stops”, reconocía. “Pero hoy tengo claro que me he jugado la vida sin ninguna necesidad por tonterías evitables. El 'no pasa nada' es una manera de auto engañarnos. Somos tontos y no somos conscientes de lo que nos estamos jugando. De hecho, yo hoy estoy aquí porque un día alguien decidió que podía jugar con mi vida”, sentenciaba.

Tuvo que dejar su hogar (un cuarto piso sin ascensor), su negocio (venta ambulante) y su deporte: el triatlón. Sin embargo, afrontó su recuperación como la más importante de sus carreras en la que una vez más debía superarse a sí mismo y prometió “reventar su marca”. Tras seis meses de rehabilitación en el Hospital de Parapléjicos de Toledo, fue fichado por un equipo madrileño de ciclismo y en la actualidad entrena mínimo tres horas al día para preparar la temporada que, según él, “pinta bien”: asistirá a dos pruebas del campeonato de Europa en Italia e intentará clasificarse para alguna prueba de la Copa del Mundo. 

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