Lejos del Paraíso y una "tenebrosa" realidad bajo las mejores sonrisas por Jehová: "Hay historias terribles de sufrimiento"
El teólogo zamorano y experto en sectas Luis Santamaría ha participado en una serie documental para revelar todo lo que subyace en el seno de uno de los Testigos de Jehová, uno de los grupos religiosos más conocidos pero, paradójicamente, "el gran desconocido"
Largo ha sido el tiempo en el que muchas veces, un timbre inesperado no significaba una visita sorpresa, sino que auguraba la presencia frente al domicilio de los Testigos de Jehová. Personas elegantes y amables que trataban de inculcar una serie de doctrinas a quien les abriera la puerta, siempre cargados de pasquines y con la mejor de sus sonrisas, pero lejos de ser simplemente una congregación cristiana, esta agrupación ha ocultado siempre aspectos más oscuros que ahora salen a la luz con colaboración zamorana.
Y es que el teólogo zamorano Luis Santamaría, experto en sectas, ha participado en la serie documental 'Sobrevivir al Paraíso: Más allá de los Testigos de Jehová', que en tres episodios desgrana, a través de testimonios como el suyo y del de víctimas de esta secta, los entresijos de uno de los grupos religiosos más conocidos, pero, como él mismo destaca son, "paradójicamente, los grandes desconocidos". Santamaría, en declaraciones a Zamora24horas, relata que en España hay alrededor de 127.000 Testigos de Jehová.
"Mucha gente los los percibe como un grupo religioso más, con sus peculiaridades y sus manías", explica y añade que "los testigos de Jehová suelen destacar por ser personas honradas personas que cumplen las leyes, que no se meten con nadie". No obstante, la realidad es muy diferente. Y es que, según relata Santamaría, "se trata de un grupo de carácter fuertemente exclusivista, con una serie de normas muy estrictas que buscan la segregación social de sus miembros, aislarlos del mundo, desde la infancia para que se sientan diferentes y separados del resto para poder llevar a cabo un adoctrinamiento permanente".
Además, menciona que entre sus técnicas de manipulación se encuentra la retención, es decir, si cualquier testigo de Jehová se plantea salir de su congregación o incurre en conductas que puedan conllevar la expulsión según las normas del grupo, asegura, "se encuentra con una realidad lo más tenebrosa posible". Así, las consecuencias de estos actos 'condenables' contemplan una doble vertiente, una más espiritual y otra más prosaica. Por un lado, afirma Santamaría, "con la segunda venida de Jesucristo, para ellos, inminente, y con la batalla de Armagedón, estarán en el bando perdedor y serán aniquilados, desapareciendo para siempre, sin poder disfrutar del cielo"; por otro lado, en el apartado más terrenal, se enfrentan a un "ostracismo radical", obligados a cesar cualquier trato con los demás miembros de la congregación. Ello, indica, supone "familias rotas, divididas, personas que por abandonar la secta pues dejan de tener trato con padres, cónyuges, hijos, hermanos...". "En estos años he conocido muchas historias y muy terribles de sufrimiento provocado por esta secta", lamenta.
Si bien cuentan con presencia en este país desde hace más de un siglo, no sería hasta tiempos del Franquismo, en 1970, cuando se inscribieron ellos mismos en el registro de entidades religiosas y, desde entonces, mostraron "ese afán proselitista de parar a la gente por la calle o llamar a los timbres de las casas", matizando que han abandonado esa estrategia por otras menos invasivas, situándose en calles y plazas.
'Sobrevivir al Paraíso: Más allá de los Testigos de Jehová', según manifiesta Luis Santamaría, tiene su germen en varias denuncias y procesos judiciales de la propia agrupación contra la Asociación Española de Víctimas de los Testigos de Jehová. "Aquello fue un verdadero escándalo, porque era un grupo denunciando a sus propias víctimas y pretendendiendo que la justicia les impidiera utilizar el apelativo de 'víctimas', y lo que hicieron fue llevar a los tribunales su realidad como un grupo legalmente inscrito como confesión religiosa", cuenta.
Todo ello confiere a este documental, estrenado en HBO Max, una relevancia social, pues "para hacernos una idea tenemos que contar con todos los datos". En el fenómeno sectario, asegura Santamaría, el problema es que "se suele imponer el discurso oficial de las propias sectas, que en cuanto se utiliza esta misma palabra acuden al típico victimismo, a considerarse víctimas de persecución o intolerancia religiosa". "Entonces dotar a la ciudadanía de estos contenidos que con rigor dan la voz a las víctimas y a las familias afectadas creo que es algo de primer orden que hay que destacar y agradecer", apostilla.
Así, son muchos años y muchas personas afectadas por un grupo que, lejos de ser una agrupación religiosa como cualquier otra, oculta una oscura realidad de manipulación y férreos dogmas por los que familias y vidas enteras quedaron reducidas a la nada. Bajo la disculpa de discursos religiosos, se adueñan de las mentes de quien cae en sus redes y se le imposibilita cualquier posible escapatoria. Ahora, estas realidades salen a la luz para conocer de primera mano los entresijos de esos "grandes desconocidos" y que un timbre inesperado no sea el preludio de una tiniebla disfrazada de salvación.
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