Memorias del Fuerte de San Cristóbal, prisión para 47 zamoranos represaliados

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 Memorias del Fuerte de San Cristóbal, prisión para 47 zamoranos represaliados
Memorias del Fuerte de San Cristóbal, prisión para 47 zamoranos represaliados

El 22 de mayo de 1938, en plena Guerra Civil, 795 presos lograron escaparse del Fuerte de San Cristóbal, una de las cárceles controladas por el bando golpista en Pamplona. Según cuentan las crónicas, los prisioneros aprovecharon el momento de la cena para desarmar a los guardias, hacerse con el control de la situación y huir en dirección a la frontera francesa. Sólo tres consiguieron su objetivo. Más de 200 murieron en el intento y el resto fue devuelto a sus celdas.

Entre los hombres que trataron de huir hacia la libertad en aquella fuga, a menos de once meses del final de la contienda, se encontraban al menos tres zamoranos: Clemente del Teso, que procedía de Morales de Toro y que fue retenido, Patricio del Campo, de Villanueva del Campo, que corrió la misma suerte y que terminó muriendo en la cárcel a causa de una enfermedad, y Gregorio Mollón, de Fuentelapeña, que fue abatido en la intentona.

Su historia, la de los otros 44 zamoranos que también fueron encerrados en el Fuerte de San Cristóbal y la de los más de 5.000 presos que pasaron por sus celdas entre 1934 y 1945, tendrá un espacio desde el 23 de septiembre hasta el 14 de octubre en el Centro de Interpretación de las Ciudades Medievales, el lugar en el que se ubicará la exposición 'Que aflore lo enterrado'. La muestra ha llegado a Zamora de la mano del Foro por la Memoria, cuyo responsable, Eduardo Martín, ha recalcado que la prisión pamplonesa fue uno de los epicentros de "la represión contra el movimiento obrero en el bienio negro (1934-1935) y uno de los centros más importantes del universo penitenciario franquista".

De este modo, en la exposición, que contará también con diversas charlas y proyecciones relacionadas con la represión, se podrán ver "las duras condiciones de vida" que padecían los presos en la cárcel, con "el frío y el hacinamiento" como principales elementos castigadores, así como la conversión de la instalación en un sanatorio o los hallazgos de personas asesinadas en el llamado "cementerio de las botellas". El nombre de esta particular fosa para los cadáveres viene dado por la práctica adquirida en el penitencial de enterrar a los muertos colocando un recipiente con la documentación del fallecido dentro, lo que ha facilitado su posterior identificación. 

Además, el visitante podrá conocer "el origen, la dispersión y el traslado" de los presos durante la Guerra y la represión franquista y conocer casos como el de un matrimonio zamorano encarcelado, que terminó con un cónyuge en Girona y el otro en la prisión provincial. Ya el último día, el 14 de octubre, se celebrará un encuentro con familias de represaliados al que acudirán descendientes de personas asesinadas en esta época.

El horario de apertura será de 10.00 a 14.00 horas por la mañana y de 17.00 a 20.00 horas por la tarde. Los lunes, la exposición permanecerá cerrada.

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