El misionero de Burundi que trabaja con Manos Unidas, en Zamora: "El dinero llega donde se necesita"
Serge Ndayisaba ha visitado la provincia "para reforzar la confianza" con motivo de la Jornada Nacional de Manos Unidas
En la Jornada Nacional de Manos Unidas, que se celebra este domingo, 8 de febrero, la solidaridad toma voz propia para hablar de proyectos que, gracias al apoyo económico desinteresado de miles de personas, consiguen hacerse realidad. Esa voz es la de Serge Ndayisaba, misionero y sacerdote natural de Burundi, que ha estado presente esta semana en Zamora junto con la organización para dar testimonio de su historia personal y del compromiso que mantiene con una cooperación que cambia vidas.
Sus primeros años
La vocación religiosa de Serge apareció cuando aún estudiaba en el colegio de la pequeña parroquia de su pueblo en Burundi, con apenas diez años. En aquel momento, en plena década de los 70, llegaron misionarios que realizaron obras de caridad —como la evangelización— y también construyeron determinadas infraestructuras. "Lo que me tocó el corazón fue la llegada del agua potable a toda la parroquia, yo hasta entonces bebía agua sucia y pensé cómo una persona puede amar tanto a otra, entonces decidí ser misionero para amar a todos", relata.
Aunque esa vocación surgió a una edad temprana, un sacerdote le aconsejó seguir estudiando antes de dar el paso definitivo. De este modo, Serge continuó su formación: estudió primaria, secundaria y Filosofía en su país, después continuó en Camerún —mientras trabajaba como misionero— estudiando Teología, para posteriormente trasladarse a Roma y obtener la licenciatura en Teología Dogmática.
Etapa como misionero
Serge ejerció como misionero en casas de formación en Camerún, donde acompañó a jóvenes para ayudarles a madurar esa vocación religiosa que sentían, siendo uno de los momentos clave y más gratificantes en su trayectoria. Recuerda especialmente cuando algunos de esos chicos se ordenaron como diáconos o sacerdotes: "Piensas que ahora puedes marcharte en paz porque has realizado una obra muy grande en la vida".
El misionero y sacerdote, que ha trabajado en distintas partes de África y conoce de primera mano las necesidades de muchos de sus habitantes, identifica como uno de los principales problemas de los países en vías de desarrollo la mala gestión y distribución de los recursos. "Hay riqueza, pero muy mal repartida. Es fundamental distribuir esa riqueza para poner en el centro a la persona, la vida y los servicios básicos como hospitales, escuelas o carreteras", expone Serge.
Según su análisis, muchas autoridades priorizan los intereses de determinados grupos poderosos y esa falta de equilibrio repercute directamente en la ausencia de infraestructuras básicas en estos territorios, generando pobreza. Esto a su vez facilita la manipulación de las personas y desemboca en conflictos armados: "Cuando una persona tiene hambre, hace cualquier cosa que le ofrezcan por salir de esa situación".
En este contexto, argumenta que la Iglesia tiene un papel fundamental, ya que centra sus esfuerzos en el desarrollo integral de la población a través de proyectos sociales y sanitarios, para mejorar las condiciones de vida de las comunidades más vulnerables.
La relación con Manos Unidas
La colaboración de Serge Ndayisaba con Manos Unidas comenzó de forma directa en 2019, cuando ejercía en Madrid como consejero y ecónomo de la Provincia Mercedaria de Castilla —tarea que desempeñó entre 2018 y 2023— dentro de la Orden de la Merced. En ese momento, entró en contacto con la organización para llevar a cabo un proyecto clave: la construcción de un centro de salud dentro de su misión en Camerún.
Gracias a ese proyecto, pudieron hacerse realidad después otros muchos. Entre ellos destaca la instalación de pozos de agua potable, intervención que ayudó sin duda a prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida de la población. También se puso en marcha un servicio de oftalmología que no existía, y actualmente se está trabajando en la colocación de placas solares en el centro de salud que eviten los cortes de luz mientras se realiza la asistencia sanitaria.
Además, Serge enumeró otros proyectos en los que se ha involucrado Manos Unidas, relacionados con la agricultura, la alimentación y también con la mujer en el ámbito sanitario. Este último asunto hace referencia a un programa para concienciar a las mujeres sobre sus derechos en materia de salud y la eliminación de tabúes que dificultan en muchos casos el acceso a atención médica.
"Vine a Zamora a dar testimonio de lo que hemos realizado"
Esta semana, Serge Ndayisaba ha visitado distintos puntos de Zamora con el objetivo de "dar testimonio de lo que hemos realizado", en referencia a los proyectos llevados a cabo en África gracias a la colaboración con Manos Unidas. Era la primera vez que viajaba hasta esta provincia, y lo ha hecho para participar en charlas celebradas en centros educativos y parroquias.
El sacerdote explicó que la acogida aquí "ha sido muy positiva", y que muchas personas le han expresado su satisfacción al recibir información de primera mano sobre el empleo del dinero que se destina a través de Manos Unidas: "Muchos me confesaron que pensaba que el dinero que daban no llega. Yo vine para dar testimonio de que efectivamente el dinero llega donde se necesita para desarrollar proyectos que eviten la desigualdad en el mundo".
La presencia de Serge en Zamora ha servido para reforzar la confianza y como muestra de que, cuando la ayuda llega, el cambio es posible.
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