Los ópticos-optometristas advierten de la importancia de la protección solar para prevenir enfermedades oculares

La exposición prolongada a la radiación UV puede producir queratitis en la córnea, lesiones en la conjuntiva, cataratas o cáncer en la piel de los párpados.

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"Un gesto tan sencillo como ponerse unas gafas de sol puede hacer más por nuestra salud visual y ocular de lo que imaginamos". Con estas palabras, la secretaria general del Colegio de Ópticos y Optometristas de Castilla y León (COOCYL), Ana Belén Cisneros, pone de manifiesto la importancia de la protección solar para evitar y prevenir enfermedades oculares, algunas de ellas tan graves que pueden provocar la pérdida de visión y acelerar los procesos propios del envejecimiento ocular. Pero mucho cuidado, las lentes deben estar homologadas y solo las adquiridas en establecimientos sanitarios autorizados, bajo el consejo y prescripción de un óptico-optometrista, garantizan la calidad de los filtros y la salud del usuario durante su uso.

En este sentido, alerta de consecuencias "irreversibles". "Si permitimos una exposición prolongada al ojo sin la protección idónea estaremos afectando a los medios trasparentes del ojo, fundamentalmente al cristalino, e incluso más internamente a la retina, sin olvidarnos tampoco de los más superficiales, como puedan ser párpados, la conjuntiva o la córnea", explica.

Los rayos UVB pueden provocar queratitis, como suele ocurrirles a los esquiadores en la nieve. Esta lesión corneal provoca fotofobia y una sensación de arenilla dentro de los ojos. Además, en la conjuntiva la radiación solar suele causar pterigion, que es una membrana vascularizada que invade la córnea y progresa hacia la pupila, o pingüecula, lesión de color amarillento cerca del limbo corneal.

La opacificación del cristalino es la acción más habitual de los rayos UVB, lo que da lugar a las cataratas, y en la retina, la radiación de sol puede llegar a “quemar” la zona foveolar, y además, se ha comprobado la relación con la degeneración macular asociada a la edad (DMAE).

No protegerse de forma adecuada es también una puerta abierta a las lesiones cutáneas y, en casos extremos, a desarrollar un cáncer en la piel de los párpados.

Peligros a medio y largo plazo que hay que prevenir a lo largo de todo el año, pero de forma especial en los meses de verano cuando la radiación solar es más intensa. Pero también, en esta época, cuando se produce un notable incremento de los viajes debido al periodo vacacional, "es imprescindible una fotoprotección ocular adecuada para atenuar y evitar los efectos de la radiación, que se traducen en una serie de riesgos en carretera", señala la secretaria general de COOCYL.

Situaciones como conducir con el sol de frente al amanecer y al atardecer, con los reflejos en el asfalto mojado o con los destellos de la luz del mediodía sobre el capó de otros vehículos provocan, en muchos casos, pérdida temporal de visión, incrementando el riesgo de accidentes de tráfico.

Para todas estas amenazas, explica que "lo primero es sacar del error a aquellos que piensan que basta llevar una gafa oscura para estar protegido ante el sol. Cristal oscuro no es sinónimo de protección, incluso podría ser muy perjudicial si basamos la elección en este concepto de oscuridad".

Además, añade que "independientemente de que se tenga graduación o no, el filtro más indicado será siempre el polarizado, al que podremos añadir otra protección extra, como puede ser el tratamiento antirreflejante o incluso el de cambio de color".

Según las indicaciones de este experto óptico optometrista, "este filtro polarizado eliminará el molesto reflejo del sol en carretera, especialmente a la salida y puesta del sol, que está más en la línea de horizonte, dejando que sólo llegue al ojo la luz útil ya filtrada y que incluso mejorará el contraste permitiendo una visión más nítida y confortable".

"Eso sí, insistiendo en que el filtro polarizado sea de calidad. Los ópticos optometristas nos encargamos de asesorar al usuario para que puedan escoger el tipo de gafas de sol más adecuado en función de las actividades que se realicen, preservando así su salud ocular", explica. Porque no es lo mismo utilizar unas gafas en días nublados que en soleados, o en la playa que en la montaña, por ejemplo, ni mucho menos, todas están habilitadas para utilizarlas al conducir un vehículo.

Además de la categoría que presente, el óptico-optometrista también aconseja al usuario qué color o tipo de lente debería utilizar en función de sus necesidades. Los filtros o lentes deben considerar las condiciones visuales del usuario, su edad y el confort durante su uso.

Con todo, las gafas de sol deben cumplir una serie de requisitos mínimos, estar avaladas por el marcado “CE” de conformidad europea, la identificación del fabricante o distribuidor en la Unión Europea y la referencia del modelo de la gafa. Los lentes deben reducir la intensidad del espectro o luz visible, la luminosidad, por lo que en las varillas y/o en las lentes debe figurar de forma indeleble la categoría del filtro solar de los lentes del 1 al 4.

Igualmente, es recomendable que las gafas cubran la mayor parte de la cara del usuario, sobre todo al conducir motocicletas o vehículos con ventanas abiertas. Esto impedirá que entren en el globo ocular partículas de polvo procedentes del aire, de los otros vehículos de la vía o de los diferentes elementos del paisaje.

En conclusión, los ópticos-optometristas de Castilla y León recomiendan a la población que acuda a las revisiones al menos una vez al año y antes de emprender viajes largos, con el fin de evaluar y detectar posibles errores en la refracción del usuario y prescribirle los métodos de protección solar más adecuados.

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