La Peña El Cencerro celebra su 64º aniversario honrando a San Antón: “Félix Rodríguez de la Fuente desfiló con nosotros”
El grupo cuenta con cuatro generaciones distintas en su plantilla y su longevidad y permanencia solo se entiende a través del valor de la amistad
La amistad sigue uniéndoles cada 17 de enero, generación tras generación. Con su burro y su rosca de pan, los cincuenta miembros de la Peña El Cencerro volverán a desfilar por las céntricas calles de Zamora para rendir homenaje a San Antón, patrón de los animales.
“Es una peña de amigos en la que reina la amistad, que es la esencia de su fundación en 1962 para realizar la sanantonada”, cuenta Ángel Centeno, miembro más veterano de la peña, que continúa desde entonces realizando este peculiar recorrido. Al tratarse de la persona que más tiempo lleva formando parte del grupo, es conocido entre ellos como el Burro Mayor.
Y es que, en función del tiempo de permanencia en la Peña El Cencerro, cada integrante va recibiendo un nombre distinto: además del Burro Mayor, están los garañones —aquellos que llevan más de 30 años en el grupo—, los burros son los que aún no han conseguido esa hazaña y a los recién llegados —este año se han sumado dos nuevas incorporaciones— se les conoce como biches.
Esta tarde, alrededor de las 19:30, los componentes de la Peña El Cencerro partirán desde la Plaza de Alemania acompañados por su burro con destino en la Plaza Mayor. Ataviados con su particular boina y blusón, toman como referencia a los ya prácticamente desaparecidos tratantes de ganado, que utilizaban esa vestimenta para no mancharse en las ferias. A ello se le suma la rosca típica de San Antón, una tradición que se remonta al siglo XIX.
Ángel recuerda la tradición desde que era muy pequeño. Corrían aún los años 40 cuando acompañaba a su abuelo a festejar San Antón comiendo la particular sanantonada. También recuerda cómo los jóvenes —tanto los chicos como las chicas— se enviaban postales felicitándose el día del patrón. “Era tanto como llamarlo burro o burra”, recuerda entre risas Ángel Centeno, evocando aquellas costumbres hoy extintas.
Cuando su abuelo falleció, Ángel sintió la necesidad de continuar esa tradición con sus propios amigos, y fue entonces cuando surgió la Peña El Cencerro. Desde entonces han pasado 64 años y muchos de sus camaradas ya fallecieron, pero la peña sigue renovándose con nuevas incorporaciones, sin superar nunca los cincuenta miembros: “No somos elitistas, pero queremos que quien llegue lo haga con ganas de pasarlo bien. Si lo masificas y no nos conocemos unos con otros, se pierde la esencia”, explica.
“Lo que pretendemos es pasarlo bien, divertirnos sanamente y, sobre todo, fomentar la amistad. Cuando entra uno nuevo, lo recibimos con un abrazo y ya es uno más”, continúa relatando Ángel, quien hace hincapié en que ya han pasado por esta peña hasta cuatro generaciones distintas. Además, como buenos amigos, no solo les une San Antón, sino que aprovechan cualquier ocasión especial para unirse y festejar.
Ángel, como Burro Mayor y sin creerse el jefe de nada, destaca también que dentro de la congregación no hay dirección, todos toman las decisiones, y considera que esa es la esencia de la longevidad de la peña: “Aquí no tenemos ni estatutos, ni reglamentos, ni nada que se le parezca, y precisamente creo que esto ha hecho que dure tanto esta tradición. Aquí todas las decisiones que se toman se hacen con buena voluntad, y el día que se mete la pata pues se saca y no pasa más”.
Estas más de seis décadas han dado además para muchas anécdotas. Durante todo este tiempo se han celebrado decenas de desfiles a los que se unieron de forma puntual personajes muy ilustres. Ya no solo de Zamora, sino a nivel nacional.
“Félix Rodríguez de la Fuente desfiló con nosotros, y también un ministro que ejercía en aquel momento se apuntó de incógnito en otra ocasión porque se enteró de lo curioso que era esto. Metimos a la burra en la discoteca, en el centro de la pista, y nosotros bailando alrededor junto con el ministro”, confiesa Ángel.
De cara al futuro, el Burro Mayor confía en que quienes sigan forjando la historia de El Cencerro lo hagan con el mismo espíritu con el que nació hace más de seis décadas: disfrutar, compartir y celebrar San Antón desde la amistad. Demostrando así que las tradiciones no sobreviven solo por costumbre, sino porque hay personas dispuestas a mantenerlas con cariño.
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