Sanidad redobla esfuerzos para recuperar los datos de cribados de cáncer aturdidos por la pandemia con una caída de más del 40%

Castilla y León, elegida para acoger en 2023 la reunión anual de la Red de Programas de Cribado de España

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 El programa de cribado del cáncer colorrectal se extiende a población entre 55 y 59 años
El programa de cribado del cáncer colorrectal se extiende a población entre 55 y 59 años

La Consejería de Sanidad redobla esfuerzos para recuperar los buenos datos de sus programas de cribado de cáncer (colón, mama y de cuello de útero) a los que el COVID-19 puso contra las cuerdas, no tanto por que se paralizaran, como por el miedo de la población a acudir a los centros sanitarios. Ahora toca trabajar para que vuelvan a calar entre la población -las pruebas cayeron más de un 40 por ciento-, que los incorporen en sus actividades preventivas porque la detección precoz es la mejor garantía para aumentar la supervivencia ante un tumor, curarlo y que el impacto de las secuelas sea menor.

Lo explica a Ical la directora general de Salud Pública, Sonia Tamames, quien incide en que están en publicitar y sensibilizar de la importancia del diagnóstico precoz, en lograr que la población retome la actividad por medio de la captación directa por carta a la población objetivo, algo que se reforzará con una campaña de difusión en medios de comunicación.

La caída de los cribados, situación generalizada en el conjunto del Sistema Nacional de Salud, llama a la reflexión. Por ejemplo, en el caso del programa de cribado de cáncer de mamá el año del coronavirus anotó la cifra más baja, 7.837 pruebas, cuando, en 2018 fueron 10.508 las mujeres que se sumaron al programa. En 2021, ya alcanzó las 11.207, en una de las líneas de llamada con mayor participación.

En el programa de cribado de cáncer de cuello de útero, dirigido a mujeres de entre 25 y 34 años con resultado alterado en test del virus de papiloma humano (VPH), si en 2019 las citologías llegaron a 78.040, en 2020 se quedaron en 51.918. Los datos de 2021 se elevaron a 66.965, aún lejos de las de dos ejercicios anteriores. En este caso, los test de VPH practicados a mujeres de entre 35 y 64 se redujeron a 36.284 en 2020, por debajo de los 57.710 del anterior. Las cifras se han superado ya, hasta los 64.693 al cierre de 2021.

Mientras, la pruebas de test de sangre oculta en heces, para detectar el cáncer de colon, se redujeron en más de la mitad. De 144.208 a 70.569 cribados, que ya en 2021 se recuperaron con 170.603. Este programa está dirigido a toda la población a partir de los 50 años con una periodicidad de cinco.

Castilla y León, anfitriona en 2023

Lo cierto es que datos de Castilla y León no son una lista. El efecto de la pandemia sobre los programas de cribado es una realidad que ha obligado a todas las autonomías a estrategias de recuperación de la actividad, algo que se ha puesto de manifiesto en la última reunión de la Red de Programas de Cribado de Cáncer, que aglutina a los coordinadores y responsables de planificación, coordinación y evaluación de los programas de todas las autonomías que día a día buscan aplicar las últimas evidencias y marcan los planes, indicadores y mejores prácticas.

Su próxima reunión, de carácter anual, la acogerá Castilla y León en 2023, tras la celebrada el mes pasado en Llatzeret de Maó (Menorca). Será en Segovia, hacia el mes de septiembre, y permitirá analizar las estrategias de recuperación de actividad marcadas, así como continuar midiendo con nuevos indicadores, en medir el impacto de que se abandonen o vuelvan a funcionar entre la población, con las consecuencias para su salud.

“Acoger esta reunión para nosotros es muy importante. Nos permite dar visibilidad de la mejor herramienta, la detección precoz. Es una prevención secundaria para diagnosticar de forma temprana. Va a ser un orgullo, por supuesto, pero nos va a ayudar muchísimo para volver a poner el foco en los programas preventivos de cribado”, sentencia Tamames, quien reconoce que los programas han sufrido mucho, pese a que el cese de actividad fue corto.

“Sólo se pararon entre el 14 marzo y 16 de julio de 2020; el confinamiento estricto y un poco más, no hubo invitaciones, pero enseguida se recuperó la actividad para que no se perdiera la oportunidad. En octubre de 2020, en Burgos hubo que suspender las colonoscopias y hubo pequeño parón; pero todo aquel que ha querido acceder a un programa preventivo, ha tenido la oportunidad. Si bien, muchas personas no acudieron por miedo a acercarse a los centros sanitarios. Esto hay que revertirlo, hay que lograr que la población acuda a los programas de cribado”, en especial, incide la directora general de Salud Pública, en el de cáncer de colon donde la participación es más baja, algo que no ocurre con los otros dos, mama y cérvix, que la población femenina tiene muy interiorizados.

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