Volver al Sáhara tras un verano de oportunidades en Zamora: “No son mi familia de acogida, son mi segunda familia”

El programa ‘Vacaciones en paz’ permite cada verano a niños saharauis disfrutar de los dos meses de verano en la provincia de Zamora junto a las familias de acogida, un tiempo diferente para ellos y que enriquece a todas las partes

Paticipantes del programa Vacaciones en paz
Paticipantes del programa Vacaciones en paz

“No son mi familia de acogida, son mi segunda familia”. Esta ha sido una de las frases más escuchadas en el cierre del programa ‘Vacaciones en paz’ que este sábado llegaba a su fin tras dos meses de solidaridad sin límite.

Unidos a esta actividad, un total de 24 niños del Sáhara Occidental han estado durante los dos últimos meses en tierras zamoranas gracias a la ayuda desinteresada de distintas familias de la provincia. Familias que han abierto sus brazos para acoger durante este tiempo a cada uno de ellos y permitirles disfrutar de una vivencia diferente.

Si bien algunos de ellos ya habían sido participes de este programa otros veranos, muchos de ellos llegaban a Zamora recelosos y con alguna que otra reticencia habitual al llegar a un país desconocido. Miedos que desaparecían rápidamente gracias al amor desinteresado de padres y hermanos de estas segundas familias.

Muchas de ellas, al igual que los participantes llegados a Zamora, se apuntaban este verano por primera vez como familias de acogida. Era el caso de Carlos Andrés y Gema Sáez, así como de sus dos hijos, siendo la hija quien propició que dieran el paso.

“Apareció en la prensa que hacía falta una familia de acogida y animé a mi madre a participar”, asegura la joven, quien recibió la respuesta afirmativa por parte de sus padres para ser integrantes de ‘Vacaciones en paz’. Algo que los ha llevado a acoger durante los dos últimos meses a un joven saharaui que se acopló “muy bien y ha sido uno más” desde el primer momento. En palabras del propio Carlos Andrés la respuesta que han encontrado por parte del joven ha sido positiva, “como si nos conociera de toda la vida”.

Felices por estos dos meses, Carlos Andrés tiene claro que su familia seguirá participante “mientras se pueda para poder seguir ayudando”. Ayuda que han dado a un joven que esperan volver a ver en el arranque del próximo verano después de intentar “que disfrutase todo lo posible” y que ha permitido al niño volver al Sáhara Occidental con una buena experiencia y “contento” con lo vivido.

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