Menos viajeros en 2025 y más expectativas para 2026: radiografía del turismo en Zamora en un año de receso
Tras un 2024 especialmente intenso, el turismo en Zamora se replegó en 2025
El turismo en Zamora bajó el tono en 2025. Con los datos ya cerrados y publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la provincia cerró el año con 214.719 viajeros, casi 15.000 menos que en 2024, y 355.988 pernoctaciones, un descenso cercano al 8% respecto al ejercicio anterior. No se trata de un desplome, pero sí de una corrección sostenida, mes a mes, tras un año especialmente intenso.
En 2024, Zamora había alcanzado los 229.093 viajeros y 385.724 pernoctaciones, cifras que marcaron uno de los mejores registros recientes. Doce meses después, el balance dibuja un escenario distinto: menos visitantes y estancias más cortas, sin que ningún mes logre igualar los niveles del año anterior.
El retroceso es especialmente visible en la primera mitad del año. El invierno y la primavera concentran las mayores caídas, con enero, febrero y marzo claramente por debajo de los registros de 2024. El turismo doméstico —mayoritario en la provincia— acusa una menor intensidad en escapadas cortas y viajes fuera de temporada alta, un patrón que se repite en buena parte del interior peninsular.
El verano vuelve a ser el sostén del año, pero también pierde fuelle. Agosto, el mes estrella, baja de 52.332 a 46.988 pernoctaciones, mientras julio y septiembre mantienen volumen, aunque sin compensar el descenso acumulado. El otoño resiste con mayor estabilidad, pero tampoco logra invertir la tendencia general.
Todos los meses de 2025 registran menos pernoctaciones que en 2024, un dato que refuerza la lectura de ajuste progresivo y no de caída puntual. La estancia media se acorta y el flujo turístico se modera, incluso en los periodos tradicionalmente fuertes.
El visitante sigue siendo mayoritariamente nacional, y el turismo extranjero mantiene un peso reducido, con escasa capacidad para amortiguar las oscilaciones del mercado interno. Zamora continúa siendo un destino de escapada más que de largas estancias, una fortaleza en términos de atracción, pero también una vulnerabilidad cuando el consumo se enfría.
El cierre de 2025 deja así una fotografía nítida: Zamora no pierde atractivo, pero sí intensidad. Tras el impulso de 2024, el turismo provincial entra en una fase de normalización, con menos presión sobre los alojamientos y una demanda más contenida. El reto llega este año con la celebración de las Edades del Hombre, la Feria Fromago 2026 y el eclipse de sol que será visible en la provincia.
También te puede interesar
Lo último