Casi el 70% de españoles consume alimentos caducados guiándose por su aspecto, olor o sabor

Persisten prácticas domésticas que comprometen la seguridad alimentaria

05 mar 2026 - 07:20
Latas. EP. Archivo
Latas. EP. Archivo

El 69 por ciento de los españoles admite consumir alimentos que han superado la fecha de caducidad, guiándose por su aspecto, olor o sabor para decidir si pueden ingerirlos, según el último Barómetro sobre Seguridad Alimentaria de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (AECOC).

El estudio, presentado en el 23º Congreso de AECOC de Seguridad Alimentaria y Calidad, apunta que la etiqueta es uno de los principales medios de contacto entre el consumidor y los productos de alimentación. De hecho, el 94 por ciento de la población afirma leer habitualmente la información del etiquetado.

Los datos que despiertan mayor interés son la fecha de caducidad (81%), la lista de ingredientes (67%) y la información nutricional (48%).

Aunque el 89 por ciento interpreta correctamente la diferencia entre fecha de caducidad y consumo preferente, este conocimiento no siempre se traduce en un comportamiento coherente, ya que el consumo de productos caducados está extendido.

En esta línea, el 55 por ciento consume alimentos tras el plazo recomendado después de abrirlos si considera que están en buen estado, mientras que solo un tercio respeta siempre el tiempo indicado por el fabricante.

MANIPULACIÓN Y CONSERVACIÓN DE ALIMENTOS

Casi la mitad de los encuestados reconoce que las medidas de manipulación y conservación influyen directamente en la seguridad alimentaria. Sin embargo, el barómetro detecta prácticas de riesgo: el 87 por ciento deja enfriar durante horas los alimentos a temperatura ambiente antes de guardarlos, el 65 por ciento recalienta las sobras más de una vez y el 47 por ciento descongela alimentos en la encimera durante largos periodos.

También son habituales conductas que aumentan la exposición a riesgos, como la preferencia por la tortilla poco hecha (33%) o hamburguesas poco cocinadas (21%). Además, el 41 por ciento guarda alimentos en la nevera en la misma lata en la que los compró.

Pese a todo, el 76 por ciento se informa sobre temas relacionados con la seguridad alimentaria, confiando principalmente en profesionales sanitarios y divulgadores científicos. Asimismo, el 73 por ciento considera que los niveles de seguridad han mejorado en las últimas tres décadas y el 61 por ciento entiende que el riesgo cero no existe.

En cuanto a las retiradas de productos, los canales más habituales son la televisión y la radio (61%) y las noticias online (41%), siendo también los medios considerados más fiables.

Más de la mitad recuerda haber visto noticias sobre retiradas en el último año. Estas generan confianza en los controles (54%) o, por el contrario, desconfianza y temor (46%).

En conjunto, el barómetro dibuja un consumidor cada vez más informado y consciente, aunque mantiene hábitos que evidencian la necesidad de reforzar la educación en seguridad alimentaria.

DESDE EL CONTROL DE PELIGROS HACIA LA GESTIÓN DEL RIESGO

Durante el congreso, responsables institucionales destacaron que las políticas avanzan desde un modelo centrado en el control de peligros hacia otro basado en la gestión del riesgo, subrayando la importancia de validar de forma rigurosa la vida útil de los productos, especialmente frente a la listeria, teniendo en cuenta factores como el pH, la actividad de agua, el envasado o la temperatura de conservación.

También se ha reforzado el sistema de controles en importaciones, con un incremento del 25 por ciento en frutas y hortalizas para detectar plaguicidas y del 38 por ciento en productos de origen animal, en función de evaluaciones de riesgo.

Respecto a acuerdos comerciales internacionales, se ha reiterado que los estándares sanitarios y de seguridad alimentaria de la Unión Europea no son negociables, por lo que todo producto importado debe cumplir estrictamente la normativa comunitaria.

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