Expertos piden más investigación sobre productos de nicotina

Especialista clínico en dejar de fumar explica que pasado un año solo el 20% de los pacientes se mantiene alejado del cigarrillo

EP

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 Tabaco mentolado
Tabaco mentolado

Expertos españoles en investigación tabáquica y deshabituación reclaman la necesidad de más estudios e información sobre los productos de nicotina, y defienden que se debe valorar cualquier avance o mejora que aporten respecto al cigarrillo de combustión, aunque ello no suponga la resolución total del problema de adicción y abuso del tabaco.

No ser 'maximalista' es una de las ideas que han defendido tanto el catedrático de psiquiatría y jefe del servicio de psiquiatría del Hospital Universitario Central de Asturias, Julio Bobes García, como el catedrático de química analítica y profesor de análisis químico de la Universitat de Valencia, Miguel de la Guardia, durante un Encuentro informativo organizado por Europa Press bajo el título 'Tabaco, nicotina y nuevos productos; ¿todos son iguales?'.

De la Guardia defendió que "desde el punto de vista científico general" hay "un acuerdo": "la nicotina crea adictos y lo que mata es el humo del tabaco". Así, recordó que "el tabaquismo en este país cuesta sesenta y nueve mil muertes al año", el equivalente a que "cayese un Boeing A320 cargado íntegramente en clase turista con toda su tripulación en algún punto del país" a razón de uno al día.

"Si eso pasase, todas las alarmas se encenderían, y tendríamos que revisar los protocolos. Pero no parece que seamos conscientes porque por consecuencia del tabaquismo se nos muere una persona en Asturias, dos en Valencia, tres en Madrid, cuatro en Logroño cada día y entonces al final esa destrucción de vidas no se percibe tanto. Pero tenemos un problema", sentenció.

De la Guardia defendió durante este encuentro informativo, apoyado por Philip Morris con el objetivo de generar debate social sobre pasado y presente del sector tabaquero, que "la posición maximalista de decir que todo lo que se aspira por la boca es malo, excepto el aire puro de la sierra nos lleva a una situación y es que abandonemos las ciudades y nunca te pares cuando arranca un autobús a tu lado".

Eso sí, pidió que se ejerza un control científico estricto de las prácticas alternativas al cigarrillo --cigarrillos electrónicos, vapeadores o tabaco calentado, entre otros- para saber "si generan más monóxido de carbono, más compuestos orgánicos volátiles en suspensión o partículas en suspensión".

Aunque ya el propio experto ofrece datos de estudios realizados por su grupo de investigación en Valencia: "En los estudios que hemos hecho nosotros en el laboratorio de Valencia con fumadores, no fumadores y vapeadores el resultado era que efectivamente las cargas [de marcadores cancerígenos] eran muy altas en fumadores, mientras que en vapeadores y fumadores de tabaco calentado eran un cinco por ciento o un diez por ciento de las que presentaban los fumadores".

Por otro lado, han logrado apreciar que "las cargas eran mínimas en el aliento de los vapeadores pasivos", no como ocurre con el cigarrillo, donde personas convivientes que no fumen pueden reflejar cargas de sustancias tóxicas similares a las del propio fumador.

"Estos estudios nos animaron a pensar que había una reducción del daño. En el último proyecto que tenemos financiado por España Salud nos ha permitido buscar orinas de personas que habían fumado mucho durante diez, doce quince años, una cantidad de cigarrillos superior al paquete de tabaco diario y que llevaban cuatro cinco años vapeando nicotina. Y hemos visto que muchos de los marcadores de riesgo de enfermedades cardíacas o tumorales habían bajado", detalló.

Igualmente en otros casos, "no habían bajado excesivamente en comparación con no fumadores" o se dieron ejemplos análogos entre fumadores y no fumadores, con lo que hay también otras causas externas además del propio hecho de fumar o vapear que hay que seguir estudiando. "Por eso necesitamos datos, datos, no opiniones. Opiniones puede haber tantas como ciudadanos", incidió.

Bobes, por su parte, lamentó que la "investigación sólida en este campo se está haciendo en la última década" y de la mano especialmente de los Estados Unidos, pero que ya está ofreciendo "datos y evidencias bastante definitorias".

Que la temperatura es una "variable importante" porque "a través de temperaturas salen muchos cancerígenos a intervenir", con lo que "si no llega a los 900 grados no hay más que una representación muy pequeñita de sustancias cancerígenas, con lo cual lo que aspira el individuo no tiene ni color".

"Estamos diciendo que es el 10 por ciento del daño que se produce con los cigarrillos convencionales, con lo cual ya esto lo compro, me vale ya para este señor que va a seguir fumando porque ya le desintoxiqué cinco veces en los últimos seis años y no es capaz de dejarlo", incidió.

LA DESHABITUACIÓN CLÍNICA PIERDE 8 DE CADA 10 PACIENTES EN UN AÑO

Así, Bobes explicó que en la deshabituación clínica con pacientes altamente adictos la situación es que mucha gente lo logra los tres primeros meses pero que "al sexto mes ya hay un cuarenta por ciento que se cae y al año nos quedamos con un veinte por ciento".

"O sea, que hay que ser realistas con lo que tenemos realmente para tratar ayudar a estas personas", mantuvo Bobes. A este respecto, De la Guardia subrayó que hay un porcentaje de personas que vuelven a fumar una vez tras otra y que sería importantísimo "ofrecerles alguna alternativa".

Así, resaltó esa necesidad de más datos para saber a ciencia cierta "cuál es la capacidad de cada una de esas posibilidades como puerta de entrada y como puerta de salida" al cigarrillo, recomendando también "aprovechar las unidades de tabaquismo para establecer una estadística de cuál es la eficiencia de las distintas alternativas que se presentaron".

"Y cuando lo sepamos, pues a lo mejor habrá que optar [por ellas o no]. Como en Reino Unido, que está financiando parcialmente estas prácticas que allí consideran demostrado de menos riesgo y aquí se satanizan", mantuvo.

LOS JUZGADOS AMERICANOS OBLIGAN A SEGUIR INVESTIGANDO

Bobes entró también en el reciente caso judicial de la empresa de cigarrillos electrónicos Juul, al que la FDA retiró autorización de comercialización, parando la investigación sobre su impacto en la salud, y que acabó en los tribunales. "Pero hace cinco días se vuelve a la situación previa, de que se estudie cuáles son sus perjuicios, y quien decide eso es un juez".

"Terminaremos agradeciéndole al juez que no entro en la polémica de tipo social y alejada de la ciencia. No se puede prohibir la investigación en aquello que pueda dar lugar sustancias beneficiosas para lo que sea, aunque no sean resolutivas el cien por cien del fenómeno que se quiere controlar", defendió.

"Nadie esperaba que un juez fuese capaz de obligar al Estado a seguir financiando investigación. La FDA dijo que era atractivo para los jóvenes. Sí, sí, pero eso para mi es un problema venial, no es un problema mortal, así que con eso usted no me puede evitar que se beneficien los que se están beneficiando", continuó.

VAPEADORES Y CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS: ¿PUERTA DE ENTRADA?

Sobre si estos productos suponen una puerta de entrada, que de otra forma no se hubiera producido a la adicción, también se pronunció el profesor De la Guardia, quien explicó que "según las propias estadísticas del ministerio de Sanidad en un estudio que han hecho conjuntamente doctores de Barcelona, Madrid y el Reino Unido da la sensación de que el porcentaje es mínimo".

"Es más, a lo mejor las preguntas de la encuesta no estaban bien enfocadas porque se habla de haber usado el vapeo una vez en el último año, cuando la persona que está vapeando habitualmente lo ha usado hace una semana, ayer o hace un momento", expuso, concluyendo que para hablar no de experimentar sino de prevalencia tendría que considerarse un alto grado de exposición y uso.


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