La exposición a metales pesados dispara los casos de TDAH en niños

Un estudio vincula la exposición a metales pesados con un mayor riesgo de TDAH en la infancia

07 ene 2026 - 13:14
Imagen de archivo   Dos niñas de la mano con un hombre yendo al colegio
Imagen de archivo Dos niñas de la mano con un hombre yendo al colegio

Un estudio liderado por el grupo de investigación Nutrición y Salud Mental de la Universitat Rovira i Virgili (URV) ha asociado la exposición continuada a algunos metales pesados con un mayor riesgo de desarrollar TDAH durante la infancia, según ha informado la universidad en un comunicado.

La investigación, realizada con datos de 205 niños, revela que la presencia de TDAH es hasta 16 veces más alta en aquellos menores con mayores concentraciones de cobre en el organismo. El trabajo también señala una relación relevante con el plomo, un metal reconocido como tóxico incluso en niveles muy bajos.

El estudio analizó a 139 niños diagnosticados con TDAH y a 66 menores sin trastornos del neurodesarrollo, que actuaron como grupo de control. Todos ellos fueron evaluados mediante pruebas de cociente intelectual, comprensión verbal, razonamiento lógico y memoria de trabajo, mientras que la exposición a metales se midió a través de muestras de orina.

Según explica la investigadora Fina Canals, los metales pesados tienen la capacidad de acumularse en áreas específicas del cerebro, como el hipocampo o la corteza frontal, “zonas estrechamente relacionadas con funciones alteradas en el TDAH, como la atención o el control de impulsos”.

Resultados preocupantes

Los hallazgos muestran que los niños con los niveles más altos de plomo presentaban una prevalencia de TDAH hasta cinco veces superior respecto a aquellos con niveles más bajos. En el caso del cobre, la asociación fue aún más intensa, convirtiéndose en el metal con la relación más fuerte con este trastorno.

Además, el estudio identificó una vinculación, aunque en menor medida, entre el TDAH y la presencia de cadmio y antimonio en el organismo.

Más allá del diagnóstico, los investigadores observaron que el cobre y el plomo también se relacionan con un empeoramiento de los síntomas, especialmente la desatención y la impulsividad, así como con una menor velocidad de procesamiento cognitivo, un efecto más acusado en los niños con TDAH que en aquellos sin diagnóstico.

Los autores subrayan que el trabajo establece asociaciones, no relaciones causales, pero destacan la importancia de seguir investigando el impacto de los factores ambientales en el neurodesarrollo infantil y de reforzar las políticas de prevención frente a la exposición a contaminantes.

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