Pacientes mal diagnosticados: solo el 1% es realmente alérgico a la penicilina
Expertos recuerdan la importancia de confirmar las alergias con pruebas diagnósticas, ya que la mayoría de las etiquetas erróneas dificultan tratamientos y favorecen la resistencia bacteriana
Según la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP), más del 90% de los pacientes catalogados como alérgicos a la penicilina no han sido sometidos a pruebas específicas para confirmar la reacción. Cuando se realizan los estudios adecuados en los servicios de alergología, se observa que solo alrededor del 1% de la población presenta una alergia real a estos antibióticos.
Este exceso de diagnósticos erróneos tiene consecuencias tanto para los pacientes como para la salud pública. Para los pacientes, supone no poder usar penicilinas, antibióticos de primera elección por su eficacia y seguridad, recurriendo a alternativas que pueden ser menos efectivas y con mayor riesgo de efectos adversos. Además, la creencia de que la alergia a penicilina se extiende automáticamente a otros antibióticos betalactámicos, como las cefalosporinas, es incorrecta en la mayoría de los casos, ya que la reacción cruzada se da solo en un 1-2% de los pacientes.
Desde la perspectiva de la salud pública, el uso de antibióticos de mayor espectro para sustituir a las penicilinas favorece la aparición de bacterias resistentes, complicando el tratamiento de infecciones y constituyendo un problema sanitario global.
La SEFAP subraya la importancia de diferenciar entre alergias y efectos adversos. Una alergia implica que el sistema inmunitario reacciona contra el fármaco, mientras que los efectos adversos no alérgicos son provocados directamente por el medicamento. Reacciones graves como anafilaxia, hinchazón de labios o lengua y dificultad para respirar son síntomas inequívocos de alergia, mientras que molestias digestivas o dolor de cabeza generalmente no lo son.
Además, algunas alergias a penicilinas pueden desaparecer con el tiempo: tras diez años sin exposición, hasta un 80% de los pacientes ya no presentan la reacción. Por ello, los expertos insisten en que las alergias no confirmadas deben revisarse con pruebas específicas, retirando etiquetas erróneas y mejorando la seguridad y eficacia del tratamiento tanto a nivel individual como poblacional.
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