Uno de cada tres inquilinos dedica más del 50% de sus ingresos a pagar la renta y el 61% no logra ahorrar
Heredar se perfila como un mecanismo cada vez más relevante en el acceso a una casa
Una de cada tres personas que viven de alquiler destinan más del 50% de sus ingresos a pagar la vivienda, un porcentaje que alcanza el 85% en el caso de aquellos inquilinos que superan el 30%, mientras que el 61% asegura que no logra ahorrar debido a los elevados costes, según el informe 'La vivienda, cimiento de desigualdades' de Oxfam Intermón.
Según el estudio, más de la mitad de los inquilinos (58%) considera improbable poder adquirir una vivienda en el futuro, con solo un 14,4% optimista, y la herencia gana peso como vía de acceso: el 21,2% de propietarios cree probable heredar otra vivienda, frente al 11,6% de los arrendatarios.
Entre los hogares con hipoteca, la presión también es elevada: el 62% dedica más del 30% de sus ingresos y una de cada cinco personas, el 50%.
Los datos contrastan con quienes tienen la vivienda pagada, ya que en el 60% de los casos consiguen ahorrar todos los meses.
El autor del informe, Alejandro García-Gil, advierte de la dificultad de acceso a la vivienda para quienes viven de alquiler, lo que perpetúa la “trampa del alquiler”.
Asimismo, alerta de que el peso creciente de la herencia genera una desigualdad estructural entre propietarios y no propietarios.
El alquiler penaliza el ahorro
El informe demuestra que el régimen de vivienda es un factor clave de desigualdad, incluso por encima del nivel de ingresos, ya que con el mismo salario, vivir de alquiler reduce la capacidad de ahorro.
La diferencia es más acusada en salarios bajos: entre quienes perciben el SMI, el 58,6% de propietarios ahorra, frente al 32,4% de inquilinos.
De hecho, una persona con vivienda pagada y salario mínimo tiene más capacidad de ahorro que un inquilino con 2.000 euros al mes.
Tres millones de personas sufrieron “desahucios invisibles”
El análisis señala que una de cada tres personas en alquiler, unos tres millones, sufrió el último año “desahucios invisibles”, como subidas de precio o fin de contrato.
El impacto es mayor entre jóvenes menores de 35 años y personas migrantes. En el caso de los jóvenes, uno de cada dos tuvo que volver al hogar familiar.
Además, el 60% de las mudanzas implicó abandonar el barrio o municipio, debilitando las redes sociales.
El encarecimiento también provoca renuncias: el 13% comparte vivienda, cifra que sube al 27,7% entre jóvenes de 25 a 34 años.
Las dificultades alcanzan incluso a los gastos básicos, ya que el 19,2% no pudo pagar suministros esenciales, porcentaje que aumenta entre inquilinos, jóvenes y migrantes.
Reclaman regular precios y ampliar contratos
Ante esta situación, Oxfam Intermón reclama una respuesta coordinada de las administraciones y proteger a los 60.000 hogares en riesgo de desahucio.
También propone regular los precios del alquiler, ampliar la duración de los contratos y frenar prácticas especulativas, además de aumentar el parque de vivienda pública.
“Es urgente actuar para garantizar un alquiler asequible, digno y estable”, concluye García-Gil.
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