​Cryosanabria pide conciencia ambiental con las mascarillas en la naturaleza en este 2021

Más aún cuando todo apunta a que el virus SARS-CoV-2, causante de la pandemia que estamos sufriendo, tiene un origen zoonótico, es decir, está relacionado con la interacción del ser humano con la naturaleza y en concreto con otras especies animales

 Mascarillas (1)
Mascarillas (1)

La situación originada por el coronavirus ha generado la utilización masiva de mascarillas por parte de la población, que parece que durante este 2021 se van a seguir usando, siendo productos que, en muchos casos, no pueden ser reutilizados.

Es por ello que, desde el Proyecto Libera y Cryosanabria piden a la sociedad responsabilidad absoluta ante este nuevo residuo para que acabe en la papelera de la calle o contenedor de resto de sus casas y no en el suelo de entornos urbanos, periurbanos, rurales o en la naturaleza (especialmente en las montañas), ya que podría convertirse en una nueva tipología de basuraleza (basura abandonada en la naturaleza) y generar un gran impacto contaminando los espacios naturales. De hecho, en algunas playas, ya han aparecido este tipo de residuos. Hay que evitar, por tanto, que nuestras playas sigan la misma dinámica.

Vivimos en un momento de crisis sanitaria por lo que es fundamental entender que la prioridad como sociedad debe ser contener la evolución de este virus. Desde Libera y Cryosanabria han puesto siempre en valor el conocimiento científico como la mejor de las herramientas para que una sociedad pueda prosperar de un modo sostenible y, en este caso de emergencia sanitaria, de nuevo tenemos que abrazar la ciencia.

“En las actuales circunstancias debemos insistir en un mensaje muy claro: las mascarillas y demás material de protección deben ir siempre al contenedor gris, nunca al amarillo. Igual que la basura que se genere en una casa con algún miembro contagiado: siempre al gris. Y en el resto de hogares, seguir reciclando como siempre”, apunta Sara Güemes, del Proyecto LIBERA.

Impacto en la naturaleza

Desde Libera y Cryosanabria se insiste en la necesidad de reflexionar sobre la relación del ser humano con la naturaleza, ya que todo apunta a que esta pandemia ha sido originada por el desequilibrio natural provocado por la humanidad. La naturaleza tiene sus herramientas para controlar estas epidemias. Un ecosistema rico en biodiversidad también lo es en variabilidad genética y es esta variabilidad la que hace de escudo. Cuanto más deteriorada se encuentre la biodiversidad de un espacio natural más facilidad tendrán los virus de expandirse. De igual modo, una alta biodiversidad favorece las relaciones interespecíficas como por ejemplo la de depredador presa. Los animales infectados por un virus son más proclives a ser capturados por sus depredadores controlando de esta forma también la expansión del virus.

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