VÍDEO | Los Falifos, la cara amable de la Ruta de la Plata

Emilia Román continúa la obra iniciada por su suegro hace 16 años en Rionegro del Puente (Zamora), donde la hospitalidad es “compañerismo, compartir e implicación total entre peregrinos”

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Emilia Román
Emilia Román

Falifo: prenda de ropa destinada a la venta para la recaudación de fondos, que puede pagarse en una cantidad en metálico o con bienes. La histórica Cofradía asentada en Rionegro del Puente (Zamora) decidió llamarse así en honor a la Virgen de la Carballeda y porque este trozo de tela representa una aportación de una herencia por parte de los hermanos. Y, ¿qué caracteriza a esta hermandad? La hospitalidad, su labor de acogida. “Sigo para continuar con la obra de mi suegro y en su memoria trabajo en el albergue”, incide Emilia Román Mozo.

Nombra a José Llamas Santiago, que era el secretario de la Cofradía cuando se reabrió el albergue hace 16 años y uno de los promotores de que volviera a operar la organización y resurgiera tras un tiempo para rehabilitar el albergue. No en vano está reconocido como uno de los albergues más bonitos de la Ruta de la Plata.

Emilia asegura que es de Zamora, pero matiza que ha “nacido en un lugar” y vivido en varios”. Su último domicilio es Rionegro del Puente, donde vive desde hace 33 años. Es una de las encargadas del albergue desde 2006, que gestiona la Cofradía de los Falifos, una de las más antiguas de España, que “desde tiempo inmemorial se ha dedicado a recibir a peregrinos y realizar obras sociales”.

No esconde que hay algo que le gusta cuando recibe peregrinos, y más en un pueblo “tan deshabitado”: “Entablo conversación con ellos, quiero conocer su historia, que me cuenten sus experiencias. Sorprende muchas veces el motivo por el que hacen el Camino, desde gente con una enfermedad, otros que ha perdido un ser querido y otros por lo que significa el Camino en sí y otros porque son creyentes”.

Emilia Román

Emilia destaca el “compañerismo” en torno a la ruta, todo lo que supone “conocer gente nueva, compartir muchas cosas, cena, comida”. Incluso, ha visto cómo dos desconocidos pagaban la estancia a otros “por falta de dinero o porque no tienen cajeros cerca para poder obtener efectivo”. “Es implicación total entre ellos y es muy bonito”, sentencia.

Aunque señala que nunca ha hecho el Camino al completo, desde su labor de hospitalera asegura que siempre recorre rutas del mismo, visita albergues y habla con gente vinculada al jacobeo. Cree que hacerlo le “daría tranquilidad”, porque la mayoría de la gente es muy abierta, valora todo mucho, es muy agradecida”; y además te permite “conocer muchas costumbres, una vivencia única que engancha”. “Si me gustaría vivirlo, pero no tengo tiempo…”, despide.

Emilia podrá hacer el Camino, porque el futuro es incierto, como lo son los orígenes de la Cofradía, que nació por el milagro de la Virgen, que cuenta la leyenda que se apareció sobre un roble para ayudar a unos peregrinos a superar el río Negro en un periodo de crecidas. Les mandó echar sus capas sobre las aguas como si fuesen barcas y cruzaron a la otra orilla. Con el paso de los años, la labor de esta hermandad fue decisiva en el itinerario a Santiago, pues mejoró y construyó varios puentes y hospitales.

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