Más de 750 jóvenes participan en el campamento multi aventura de Santibáñez de Vidriales

La asociación Arco Tiempo Libre desarrolla un amplio programa de ocio y convivencia entre participantes llegados desde Asturias, Santander, Madrid, Extremadura, País Vasco y de las provincias de Castilla y León

Albergue campamento de Santibáñez de Vidriales (1)
Albergue campamento de Santibáñez de Vidriales (1)

En turnos semanales de 150 participantes, se desarrolla hasta final de julio en el albergue municipal un amplio programa de actividades.

Las instalaciones del albergue municipal de Santibáñez de Vidriales evidencian un alborozo general con la participación de niños y jóvenes desde los 5 a los 17 años venidos desde tierras asturianas, cántabras, madrileñas, vascas , extremeñas, y de todas las provincias castellanas y leonesas. Un alborozo que se hace notar en la localidad con la presencia de los chavales por las calles y, sobre todo, se ha de notar en las cajas registradoras del comercio local y hostelero.

Gracias a la Asociación Arco Tiempo Libre, en Santibáñez de Vidriales recalarán durante el mes de julio más de 750 niños y jóvenes en turnos semanales de 150 participantes cada uno en el campamento multiaventura y tecnología. Un arranque iniciado con el primer turno el 27 de junio y asi sucesivamente de lunes a domingo. A finales de julio, desde el 21 al 30 de este mes se suman, además, los participantes del programa Reactiva de la Junta de Castilla y León.

A punto para cenar

Es precisamente en las jornadas de domingo cuando padres, abuelos y familiares recogen a los participantes que han completado el turno, y otros se encargan de traer a los que se estrenan en el programa de ocio y aventura diseñado por la Asociación Arco Tiempo Libre, como explican a Benavente Digital y Televisión Benavente los monitores y responsables del programa, Rubén González Ruiz y Beatriz Sánchez Nevada.

En torno a 200 familias se acercan todos los domingos a las instalaciones del albergue municipal, unos para recoger a los chavales y otros para traerlos. Eso da una idea de la vida social que reúne Santibáñez por unas horas, con especial referencia en las piscinas, por eso de mitigar los rigores del calor del verano. Si familias de distintos lugares del pais comparten convivencia por unas horas, mucho más lo hacen los participantes en el campamento de verano «durante ocho días y siete noches», como le gusta resaltar al responsable de este campamento, Rubén González.

Una de las actividades organzadas

Para fomentar la convivencia entre los niños y jóvenes se ha dispuesto de una amplia logística con 15 monitores y personal de servicio. Ni que decir tiene la generosa nómina de equipos y dotaciones para llevar a cabo el programa de multiaventura y tecnología diseñado al efecto. Desde las ocho y media de la mañana los chavales se despiertan con música y bailes para pasar al comedor poco más tarde a desayunar, el aseo, recogida de habitaciones y ya a partir de las diez de la mañana comienzan las actividades hasta la hora de comer a las 14:00 horas. Un receso para el descanso y llega la merienda agradecida por niños y jóvenes. Toca pasar bajo la ducha, la cena y a partir de las diez de la noche la velada nocturna. Y un nuevo día comienza en este campamento estival de aventura y convivencia.

Un grupo de participantes del campamento, en la piscina de Santibáñez de Vidriales

Las piscinas, visitas culturales, campamentos romanos de Petavonium, visitas al embalse del Agavanzal o el parque acuático de Valencia de Don Juan, son escenarios habituales para desarrollar el programa de actividades, así como el propio callejero de Santibáñez de Vidriales porque las gymkanas fotográficas, los rastreos, las descubiertas constituyen todo un elenco sin dejar a un lado el propio de tecnología, con la impresión 3D, realidad virtual, vuelo de drones, etc. Toda una dotación logística completa con buggies y quads, kayaks y keygens, paddle surf, traking, orientación bungie, para un programa multiaventura.

Las actividades diseñadas en el programa forman parte de un extenso abanico cuyas tablas presentan un denominador común, el fomento de la convivencia, a través del conocimiento del entorno y las herramientas de talleres, giras culturales; toda una actividad frenética con la satisfacción de sus participantes. «¡Ya nos toca marchar!», expresión que para algunos es harto difícil de asumir cuando se tiene que dejar la estancia hecha demasiado corta en Santibáñez de Vidriales. Un pueblo que pasará a formar parte de cada historia personal, de cada memoria.


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