“Si no te gusta cómo se hacen las cosas, ahí tienes la puerta”

Sindicatos, Inspecciones  de Trabajo, Servicios Sociales y varias versiones, pero todas ellas burocráticas. Qué hay de las personas, de los trabajadores, de los engranajes de una máquina que se encuentra ante la duda de si bien o si mal. Para conocer la historia desde dentro, Zamora24horas ha hablado con uno de los antiguos trabajadores de INTRAS, que prefiere mantener el anonimato.

 “Si no te gusta cómo se hacen las cosas, ahí tienes la puerta”
“Si no te gusta cómo se hacen las cosas, ahí tienes la puerta”

Años de experiencia como cuidador le avalaban, al igual que la opinión de sus compañeros y la de los enfermos que trató. Pero hay una cosa que le pasó factura, su vocación. “A mí no me importaba tener que doblar turnos o pasarme más horas, no me importaba porque esto para mí es una vocación". Así explicaba el antiguo trabajador la sensación que le reportaba su trabajo en la Residencia INTRAS hasta que “la situación cambió y se trabajaba bajo una presión constante de saber si hacías bien tu trabajo o no, siempre existían quejas”.

Esta situación de presión, por parte de la dirección del centro, terminó por hacer mella en la salud de este cuidador. Un estado físico que se fue resintiendo tras sufrir varios episodios de ataques de ansiedad. “La situación de presión y el descontrol de los turnos hacía imposible el trabajo. Había días que yo no podía hacer planes para el día siguiente ya que siempre desconocíamos si trabajábamos o no”, situación que imposibilitaba la conciliación de la vida laboral y familiar.

Nos cuenta cómo dentro del centro fueron varios trabajadores más los que se quejaron a la dirección, pero la mayoría de las veces la respuesta recibida fue “si no te gusta cómo se hacen las cosas, ahí tienes la puerta”. Esta actitud ante los trabajadores comenzó a forjarse tras la elección de un representante sindical con afiliación a UGT. "No se trataba de ninguna batalla personal con nadie”, explicaba el extrabajador, al tiempo que recordaba cómo se acrecentó el trato discriminatorio, por ejemplo, en el reparto de horarios.

“La situación cambió y se trabajaba bajo una presión constante de saber si hacías bien tu trabajo o no. Siempre existían quejas”.

La situación laboral del narrador del testimonio, junto con dos compañeros más, terminó en la negociación de un despido improcedente. “Era la manera de sacarte fuera de la residencia sin que acudieras a la vía legal”, concluía el ex trabajador que, a día de hoy, lamenta no seguir trabajando en la residencia INTRAS tal y como lo hizo en un principio.


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