Rihonor y Río de Onor reviven la Festa dos Reis, la única mascarada que cruza una frontera en Europa
La localidad sanabresa de Rihonor y su barrio portugués, Río de Onor, recuperaron el pasado sábado 10 de enero la histórica mascarada transfronteriza de la Festa de Reis o Festa dos Rapaces
El pasado sábado se celebró en Rihonor–Río de Onor la recuperación de la Festa de Reis o Festa dos Rapaces, una mascarada tradicional compartida entre España y Portugal que destaca por ser la única mascarada que cruza una frontera internacional.
La recuperación de la parte española ha sido posible gracias al trabajo de CRIOSANABRIA, que durante los dos últimos años ha realizado entrevistas a las personas mayores de Rihonor con el objetivo de documentar fielmente la tradición. A partir de esta investigación, el Ayuntamiento de Pedralba de la Pradería impulsó varios talleres para la confección de los trajes tradicionales, siguiendo la información recopilada. Finalmente, se coordinaron los últimos detalles organizativos con la parte portuguesa para garantizar una celebración conjunta.
Las entrevistas iniciales no solo permitieron recuperar el conocimiento sobre los trajes, sino también sobre la organización de la fiesta, los ritos, los cantos y las llamadas “loyas”. Todo este legado cultural fue representado el pasado sábado en una celebración común entre Rihonor y Río de Onor, reafirmando que se trata de una única mascarada compartida a ambos lados de la frontera.
Los personajes principales de la festividad son los caretos, las filandorras y un policía, figuras simbólicas que recorrieron las calles acompañados por el sonido de la gaita, pidiendo el tradicional aguinaldo por todas las casas habitadas tanto del barrio español como del portugués.
Según Daniel Boyano Sotillo, responsable de la recuperación de la mascarada, “la Festa dos Reis de 2025 ha sido un éxito, ya que se ha desarrollado fielmente según la información recogida”. La visita de los personajes a las viviendas provocó una gran emoción entre las personas mayores, que revivieron recuerdos de su juventud y de épocas más alegres.
Boyano subraya que uno de los objetivos principales de estas mascaradas es fortalecer los lazos comunitarios del pueblo, una finalidad que sigue siendo prioritaria aunque en la actualidad se permita la participación de personas invitadas, siempre desde el respeto a la tradición. Como es habitual en este tipo de celebraciones, el recorrido se realiza de forma improvisada y los caretos disfrutan de una jornada de libertad simbólica para sus travesuras.
Finalmente, el responsable destaca la importancia de implicar a las nuevas generaciones: “Es fundamental conectar con la gente joven para que esta mascarada se perpetúe y la sientan como propia, generando arraigo e identidad con su pueblo”. Una apuesta por el futuro que garantiza la continuidad de una de las tradiciones más singulares del patrimonio cultural transfronterizo.
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