El río Eria se pone bonito en Villaferrueña, antes de mostrar su lecho de roquedales

Se realizan labores de desbroce selectivo en las zonas ribereñas del río a su paso por el casco urbano

El río Eria a su paso por Villaferrueña. Foto: Benaventedigital
El río Eria a su paso por Villaferrueña. Foto: Benaventedigital

La ribera del río Eria a su paso por Villaferrueña recobra su esplendor con las intervenciones de limpieza que se vienen realizando en estos días. El desbroce selectivo de vegetación permite retirar la maleza en ambos márgenes del cauce, desde su requiebro antes de llegar al casco urbano hasta sobrepasar los molinos aguas abajo del caserío. Una intervención que pasa también por la tala de chopos entre el puente y la fragua optimizando el acceso al paseo ribereño en el margen izquierdo.

El privilegiado enclave natural del paseo ribereño, con el que goza Villaferrueña, es ahora más apetecible, a la vez de sumarse la intervención ecológica realizada en la zona, en ambos márgenes.

El lecho del río Eria se alumbra ya en algunas zonas permitiendo contemplar los pedregales y roquedales que brotan de la falda del macizo paleozoico, de la mítica Sierra de Carpurias. El lento fluir de la corriente hace que permanezcan sus aguas aprisionadas, ya que el curso fluvial se trunca con la llegada de la época estival. La sequía dominante hará que este proceso adelante a finales de julio, en lugar de mediados o finales de agosto como es habitual, la pérdida de masa de agua hasta llegar a ver la desnudez del lecho clamando por su supervivencia.

Del mismo modo que ocurre con las aguas del Guadiana, el cauce fluvial del río Eria, cuyas montañas del Teleno lo alumbran en Truchas, desaparece al llegar a Nogarejas, en el municipio vecino de Castrocontrigo para convertirse en un seco pedregal. Constituye uno de los pocos cursos fluviales no regulados, viéndose sometido a la presión humana con su explotación para el regadío de cultivos. Su lecho pedregoso se acusa considerablemente desde su entrada en tierra zamorana por Alcubilla de Nogales hasta su desembocadura en el Órbigo, entre Villabrázaro y Manganeses.

La limpieza y desbroce selectivo de su ribera en Villaferrueña, promovida por el Ayuntamiento, se realiza antes del estiaje y antes de que vuelvan las primeras aguas del otoño. Antes de que la gente clame con gozo: «Ya viene el río».


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