Vandalismo y amenazas al ecologismo en Zamora: “No nos van a silenciar”

La organización denuncia una escalada de intimidación vinculada a su actividad medioambiental y pide una condena pública de los discursos de odio contra el ecologismo.

Imagen del local vandalizado
Imagen del local vandalizado

La organización Ecologistas Zamora, integrada en Ecologistas en Acción, ha condenado los últimos actos vandálicos dirigidos contra su coordinador y ha hecho un llamamiento a la sociedad civil para repudiar públicamente las muestras de odio contra el colectivo ecologista.

El incidente más reciente ha tenido como objetivo el bar del que es propietario el coordinador, donde se han registrado importantes destrozos. Según la asociación, el ataque incluyó el desmantelamiento de la barandilla de la balconada y la rotura de la puerta de entrada con un objeto contundente, posiblemente un hacha, además de otros daños en el exterior del establecimiento. La organización considera que estos hechos constituyen “un infame acto de intimidación”, que se suma a episodios anteriores sufridos tanto por el propio coordinador como por otros miembros, entre ellos el acorralamiento ocurrido en 2022.

Desde Ecologistas Zamora se sostiene que esta situación no es aislada, sino que responde a un clima de hostilidad alimentado por críticas, insultos y descalificaciones en redes sociales hacia quienes defienden posturas medioambientales. Asimismo, apuntan a que, en algunos casos, determinados responsables políticos contribuyen a generar una animadversión sin fundamento, pese a que las organizaciones ecologistas carecen de capacidad directa de decisión en asuntos públicos.

A pesar de las presiones, la asociación ha reiterado su compromiso de continuar con su labor, subrayando que seguirá denunciando daños al medio ambiente y actuaciones contrarias a la legalidad como parte de su actividad y de su derecho a operar dentro de un sistema democrático.

En el caso concreto del municipio de Manzanal de Arriba, la organización considera “llamativo” que estos actos de intimidación coincidan con diversas denuncias presentadas recientemente. Entre ellas figuran la supuesta tala de árboles sin permiso, la ampliación de una cantera con posibles graves impactos ambientales, deficiencias en una fosa séptica y la presunta desafectación ilegal de terrenos comunales, este último asunto ya en sede judicial por posibles delitos de prevaricación y falsedad documental.

El ataque al bar El Lobo Feroz, actualmente cerrado a la espera de una resolución judicial tras la orden del alcalde de cesar su actividad, ha generado además una notable alarma social en el municipio. La preocupación es especialmente significativa debido a que en la zona reside una población envejecida, entre la que se encuentran personas vulnerables como la madre del coordinador afectado.

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