La versión de la residencia INTRAS, de nuevo bajo la sombra de la duda

En las últimas semanas, el cruce de declaraciones por parte de UGT y de la residencia INTRAS en Toro ha sido constante. La última publicación, un comunicado, por parte del centro, desmintiendo las informaciones vertidas por el sindicato. Ahora, tras el pronunciamiento de la residencia, los documentos oficiales de las inspecciones salen a la luz y ponen en entredicho la versión de la Residencia INTRAS en Toro.

El centro INTRAS en Toro exponía en un comunicado las razones argumentales para desmentir los datos vertidos por el sindicato UGT. En primer lugar, aclaraban que  “el centro cumple con los ratios de personal establecidos en el Convenio con la Gerencia de Servicios Sociales, superándolos incluso”. Dicho aspecto es desmentido, una vez más, por UGT, explicando que “no cumplen los ratios mínimos puesto que lo establecido en el Convenio son 20 usuarios y el centro de Toro tiene 42”. De esta manera se confrontan la afirmación del centro y la del sindicato, que está de acuerdo con que cumplen los ratios del Convenio “pero atienden a más usuarios de los acordados".

Otro de los alegatos de INTRAS Toro fue que, “desde la apertura del centro en 2008 hasta la actualidad, todas las inspecciones anuales realizadas por la Gerencia de Servicios Sociales han sido positivas”. Afirmación que el informe realizado por Servicios Sociales, a fecha de 12 julio de 2016, desmiente, puesto que expresa que ”tras la reuniones mantenidas con los representantes de la Fundación INTRAS en Zamora se han realizado nuevas contrataciones, dos cuidadores más, y una ampliación de jornada, así como la contratación de un nuevo educador”. Dichas medidas enfocadas a alcanzar los datos especificados en Convenio.

Además de las inspecciones anuales realizadas por la Gerencia de Servicios Sociales, a la residencia INTRAS se le expedienta de manera sancionadora en mayo del 2016 tras la denuncia de UGT a la Inspección de Trabajo. El informe de dicha inspección refleja que: “No se ha establecido un calendario anual, se han alterado los cuadrantes mensuales, se han establecido turnos que superan las ocho horas y no se han respetado los descansos entre jornadas de 12 horas”. Este es el resultado de la primera inspección, teniendo lugar la segunda en este mes de enero y en la cual se le vuelve a explicar la regulación general de horarios, turnos y descansos.

“No se ha establecido un calendario anual, se han alterado los cuadrantes mensuales, se han establecido turnos que superan las ocho horas y no se han respetado los descansos entre jornadas de 12 horas”.

Por último, el centro de Toro, exponía en el comunicado que cuentan con una representante de los trabajadores, sin afiliación sindical, que no ha recibido quejas. Un argumento que, según antiguos trabajadores de la residencia, puede ser cierto debido “al trato que se le daba a aquellos trabajadores que se quejaban de algo”.  Así mismo, en palabras de extrabajadores, estos afirman que el trato a los enfermos es “excelente” debido al carácter vocacional de su labor pese a las condiciones.

 


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