Entre el frío y la niebla que han cubierto la zona durante la noche de Navidad y también con la llegada del nuevo día, el Zangarrón ha salido este miércoles a las calles de Sanzoles para celebrar una tradición que tiene lugar, desde tiempos ancestrales, entre golpes de vergajo y sonidos de cencerros. El quinto Luis Salvador Bueno ha sido el encargado de ponerse la máscara y los atuendos del personaje más emblemático del pueblo en un día de San Esteban.

Siendo esta una de las primeras mascaradas que abren el calendario de invierno de la provincia, han sido decenas los vecinos que no han querido perderse el evento y han acompañado al Zangarrón a través de las calles para pedir el aguinaldo desde primera hora de esta mañana de miércoles. A eso de las ocho de la mañana, tras la ceremonia de la vestimenta del Zangarrón, los quintos han ido a buscar al protagonista a su casa para iniciar su ronda matutina. La comitiva ha recorrido las calles del pueblo para pedir el aguinaldo y escenificar el denominado 'Baile del Niño'. Al terminar la cuestación, han recuperado fuerzas con el tradicional almuerzo antes de dirigirse a la iglesia, para presenciar la misa en honor a San Esteban.

Una vez finalizados los oficios, los quintos han bailado la clásica danza delante de San Esteban, que ha salido en procesión a la plaza y que ha sido testigo, como es tradición, de las venias y de la ceremonia en la que el llamado Asador Mayor ha elevado el pesado pendón mientras el Zangarrón reventaba las vejigas que portaba consigo desde por la mañana


La tradición resurgía así un año más entre la espesa niebla y el frío de Sanzoles que ha contado con la presencia de decenas de vecinos y forasteros que no han querido perderse uno de los emblemas de la provincia. 


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