Alberto de la Fuente se despide este domingo tras una década al frente de La Borriquita: "Hemos hecho milagros con muy poco"
Alberto de la Fuente, presidente de la Cofradía de la Borriquita de Zamora, se despide este Domingo de Ramos tras una década al frente con un balance “muy positivo”
Alberto de la Fuente vive este Domingo de Ramos de una manera especial. No es un año más: es el último como presidente de la Cofradía de la Borriquita de Zamora tras diez años en el cargo. Y lo reconoce sin rodeos: “La única novedad es que me voy yo, es la única novedad”.
La jornada llega marcada por una mezcla de emoción y responsabilidad. “Lo estoy viviendo más. Las asambleas, la preparación… todo lo estoy disfrutando más porque sé que es el último”, explica. También lo hará durante la procesión: “Cuando represente a la cofradía diré ‘este es mi último’ y lo disfrutaré aún más”.
En lo estrictamente procesional, las novedades serán mínimas. La principal, una ligera ampliación del itinerario: “Lo vamos a alargar hasta la calle Benavente”, señala, tras la buena acogida del recorrido del año pasado. “La gente se quedó con ganas, así que este año un poquito más”.
Más allá de eso, la cofradía mantiene su esencia, aunque sí habrá avances en el patrimonio: el imaginero Javier Casaseca concluirá este año las figuras pendientes del paso antiguo.
Tras dos mandatos completos, De la Fuente hace un balance claro: “Muy positivo, porque todo lo que dije lo he cumplido”. Entre los hitos destaca la apertura de la lista de espera y la restauración de elementos clave: el paso antiguo, la mesa de la Borriquita, estandartes y varas.
“He dejado la cofradía mejor de lo que estaba”, resume con satisfacción.
Aun así, se marcha con algún proyecto en mente: “Tengo dos cosas pendientes, entre ellas un libro para los hermanos”, aunque reconoce que quizá no llegue a tiempo para esta Semana Santa.
La economía sigue siendo uno de los grandes retos. “Con cuotas de 20 euros no se pueden hacer milagros”, afirma. Restauraciones, bandas de música y gastos organizativos obligan a ajustar al máximo. A pesar de ello, insiste en el orgullo por lo conseguido: “Hemos hecho mucho con muy poco”.
De la Fuente no duda del impacto de la Semana Santa en la ciudad: “Hoteles llenos, bares funcionando… es fundamental para Zamora”. Sin embargo, cree que falta implicación empresarial: “Las instituciones ayudan, pero las empresas deberían volcarse más”.
Zamora lleva ya casi tres años sin museo, una ausencia que ha obligado incluso a modificar recorridos. Aun así, De la Fuente se muestra optimista: “Las obras continúan y van por buen camino”.
En este punto, no duda en poner en valor una figura clave en el proyecto: “Gracias a Isabel García Prieto vamos a tener museo. Se ha dejado el alma”, afirma, reivindicando su papel en el impulso de la infraestructura.
Ente este sentido, de la Fuente también deja una reflexión crítica sobre la estructura interna de la Semana Santa zamorana, especialmente en lo referente al papel de la mujer. Aunque evita señalar directamente a personas concretas, sí denuncia actitudes que considera aún presentes: “Tenemos que cambiar de mentalidad. Tanto trabaja un hombre como una mujer. ¿Por qué tenemos que distinguir?”.
En este sentido, insiste en que el reconocimiento debe basarse en el trabajo y no en el género, y lamenta que todavía haya resistencias en algunos ámbitos: “Parece mentira en la sociedad en la que estamos y que todavía haya gente con esa mentalidad”.
Si hay un momento que define la esencia de la procesión para él, es el protagonizado por los niños: “Cuando levantan las palmas al paso, ese momento es muy emotivo”. “Soy muy niñero, lo disfruto muchísimo”, añade.
En lo personal, admite que el día comienza con tensión: “Me pongo muy nervioso porque quiero que todo salga bien”. Unos nervios que forman parte de la tradición tanto como la propia procesión.
A quienes aún no conocen la Semana Santa zamorana, les lanza un mensaje directo: “A todo el mundo. Hay muchas Semanas Santas, pero como la nuestra hay pocas”.
Y para cerrar, un guiño a la gastronomía típica de estas fechas: “Sopa de ajo y espinacas. Yo soy de buen comer”, concluye entre risas, en el que será su último Domingo de Ramos como presidente.
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