De Alfonso XIII a Juan Carlos I: una cofradía real y eterna
La Real Cofradía del Santo Entierro es una de las piezas fundamentales de la Semana Santa de Zamora, con más de cuatro siglos de historia y tradición
La cofradía tiene antecedentes desde mediados del siglo XVI, pero se considera oficialmente fundada en 1593 en la parroquia de San Esteban. Su origen gremial estuvo ligado a sederos y tejedores, que exigían examen de oficio hasta 1626. Desde sus inicios, la Cofradía organizaba el Sermón del Descendimiento, en el que un Cristo articulado era introducido en una urna, rito que se recuperó en 2011 y que precede a la procesión.
El cortejo histórico incluye doce pasos, entre los que destacan La Magdalena, La Lanzada, Cristo de las Injurias, El Descendido y la Virgen de los Clavos, que permiten rememorar fielmente la Pasión de Cristo. Muchos de estos pasos permanecen al culto en San Esteban, aunque algunos se exhiben también en exposiciones temporales de arte sacro.
Durante el siglo XVIII la cofradía sufrió momentáneas desapariciones por dificultades económicas y devocionales, pero se restauró en 1771, renovando progresivamente su patrimonio artístico. En 1925, por Real Orden de Alfonso XIII, recibe el título de Real, y en 1973 el entonces príncipe Juan Carlos I se convierte en hermano de honor.
Hasta principios del siglo XXI, la Real Cofradía estuvo reservada a varones, pero en 2008 se aprueba la incorporación de mujeres, ratificada en 2009 por el Obispado, marcando un hito en la historia de la hermandad. Hoy, las mujeres participan como hermanas de pleno derecho, en la directiva, en la procesión y como cargadoras de los pasos.
La procesión finaliza con un cortejo que integra a todas las cofradías de Zamora, así como representantes civiles y militares, consolidando al Santo Entierro como pieza central de la Semana Santa. En 2018 celebró su 425 aniversario con una procesión extraordinaria, mostrando la vigencia de una tradición que sigue emocionando a generaciones de zamoranos.
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