El Cristo inclinado que cambió el Lunes Santo: icono y revolución en Zamora
Nacida en 1974, esta cofradía transformó la estética, la música y la devoción, dejando una huella imborrable en los zamoranos.
En 1974 un grupo de jóvenes zamoranos decidió dar un giro radical al Lunes Santo. Así nació la hermandad que, el 25 de marzo de 1975, realizó su primera salida penitencial desde la iglesia de San Vicente, su sede canónica.
Al igual que su contemporánea, la Hermandad del Espíritu Santo, supuso un auténtico revulsivo. No solo por su estética —hábitos, iluminación y forma de portar al Cristo—, sino también por su carácter generacional, que rápidamente caló en el sentir de los zamoranos y consolidó la Semana Santa local.
Su innovación más reconocida está en el porte del Crucificado. Ocho hermanos lo trasladan en plano inclinado a 30 grados, inspirándose en los Legionarios malagueños, un gesto que combina precisión, esfuerzo y dramatismo visual.
La música tampoco quedó al margen. En 1983, el gran Miguel Manzano (1934-2024) compuso “Jerusalem, Jerusalem” para dos voces graves, estrenada al año siguiente bajo el encargo del abad Félix Gómez. Manzano dejó además otras composiciones para la hermandad, como la armonización del Velilla Regis y Popule Meus, consolidando un estilo musical propio y reconocible.
Desde su sede en San Vicente, la hermandad ha mantenido intacta su identidad. Su cortejo, caracterizado por el silencio impresionante, las teas que iluminan la noche, los cánticos del coro y el ritmo de los tambores destemplados, ha convertido esta procesión en un verdadero icono de la Semana Santa zamorana, uniendo innovación y tradición en un acto que sigue emocionando a generaciones.
Fuente: Junta Pro Semana Santa
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