El Crucificado que permaneció callado 90 años y conquistó el Silencio en Zamora

Oculto desde 1835, el impresionante Crucificado renacentista encontró en 1925 su voz y devoción con la creación de la Cofradía del Silencio, hoy mixta y referente de la Semana Santa.

Procesión de la Cofradía del Silencio Foto María Lorenzo (1)
Procesión de la Cofradía del Silencio Foto María Lorenzo (1)

A comienzos del siglo XX, el Cristo de las Injurias permanecía semioculto en la Catedral de Zamora, olvidado desde 1835 en la capilla del obispo Tomás Belesta. La talla, uno de los mejores Crucificados del Renacimiento español, salió a la luz gracias a los zamoranos Francisco Antón Casaseca y Carlos Rodríguez Díaz, quienes en 1902 reivindicaron su incorporación a la Semana Santa mediante artículos en los diarios locales.

Aunque el Cabildo se mostró reticente, la intervención del Obispado permitió que el 26 de marzo de 1902 una procesión popular trasladara al Cristo hasta el convento de Santa Clara, portado a hombros sobre una sencilla mesa. Ese mismo Sábado Santo, la imagen regresó a su capilla, marcando los primeros pasos de su devoción pública.

La consolidación definitiva llegó en 1925. Gracias a la iniciativa de la Junta de Fomento de Semana Santa, presidida por Ursicino Álvarez y con la mediación del clérigo Manuel Boizas, el 5 de febrero se autoriza la creación de la Cofradía del Silencio, con sede en la Catedral y exclusivamente masculina. La primera procesión se celebró el Miércoles Santo de 1925, con el Cristo trasladado por tres hermanos de cada cofradía, acompañado de 150 hachones que marcaban una iluminación uniforme, innovadora para la época.

El impacto fue inmediato. La puesta en escena, el juramento de silencio de los hermanos y la aparición de la imagen por la puerta norte de la Catedral con banda militar cerrando la comitiva, crearon un acto de gran solemnidad que rápidamente consolidó la cofradía entre los zamoranos.

Décadas después, la Hermandad del Santísimo Cristo de las Injurias sigue evolucionando. En marzo de 2022, se aprueba el ingreso de mujeres como hermanas de pleno derecho, y para 2026 se incorpora la primera mujer a la directiva, consolidando la identidad mixta de la cofradía.

Hoy, la Cofradía del Silencio continúa siendo un referente del Miércoles Santo, combinando la majestuosidad renacentista de su Cristo con un ritual que une tradición, devoción y modernidad en el corazón de Zamora.

Fuente: Junta Pro Semana Santa

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