Dionisio Alba, presidente del Yacente: "Me encantaría que el Papa viniese a conocer nuestra Semana Santa"
Dionisio Alba, presidente de la Hermandad de Jesús Yacente, destaca el avance del museo en un año de regreso al miserere tradicional
Dionisio Alba afronta este año la procesión de la Hermandad de Jesús Yacente con una idea clara: continuidad y fidelidad a la tradición. “No hay ninguna otra novedad”, asegura, más allá de la recuperación del itinerario habitual por los barrios del norte de Zamora, con final en la Plaza de Viriato.
“Recuperamos el recorrido de siempre”, explica, tras el cambio puntual del pasado año. Una decisión que encaja con la filosofía de la hermandad: “Desde el año 41 apenas ha habido modificaciones y seguimos manteniendo esa línea que creo que está acertada”.
Economía ajustada y compromiso social
En el plano económico, Alba define la situación como estable: “La economía está dentro de nuestras posibilidades”. La hermandad centra actualmente sus esfuerzos en la finalización de la casa de hermandad, principal destino de los ingresos.
Aun así, insiste en que no se descuida la labor social: “El resto va todo destinado a obras sociales”, a través de la Fundación Cristo Yacente. La política económica es clara: “A 31 de diciembre dejamos las cuentas prácticamente a cero”, reinvirtiendo todo lo ingresado.
La Semana Santa como punto de encuentro
Para Alba, el papel de la Semana Santa en Zamora va más allá del turismo: “Tiene que seguir siendo el punto de encuentro de los zamoranos que están fuera”. Considera que esta celebración es clave para reunir a quienes tuvieron que marcharse: “Es la fiesta que recupera a las familias”.
Aunque reconoce que la promoción puede mejorar, también relativiza su necesidad: “Zamora está completamente llena esos días”, señala, destacando el equilibrio entre difusión y capacidad de la ciudad.
El museo, un proyecto clave
Uno de los aspectos que más ilusión le genera es el futuro Museo de Semana Santa. “El proyecto es una preciosidad y muy ambicioso”, afirma.
Alba no duda en calificarlo como un hito: “Va a ser el gran logro de la Semana Santa zamorana”, convencido de que supondrá un salto cualitativo: “Tendremos un espacio museístico inigualable”. Si se cumplen los plazos, apunta a que “en 2027 podremos tener casi finalizado el museo”.
Silencio, recogimiento y emoción
En lo personal, el presidente encuentra los momentos más especiales lejos de los grandes focos: “En las calles estrechas es donde mejor se medita”, explica, destacando zonas como la Ronda de Santa María o el Barrio de la Lana.
“Es donde piensas cómo ha pasado el año”, añade, subrayando el carácter introspectivo de la procesión. Aun así, recomienda momentos clave como el Miserere en la Plaza de Viriato o el paso por el Arco de Doña Urraca.
Antes de comenzar el desfile, mantiene una costumbre: “Me gusta dirigir unas palabras a los hermanos” y buscar unos minutos de recogimiento junto a la imagen: “Es hablar tú a tu colega con el Cristo Yacente”.
Una invitación con respeto
Alba lanza una invitación abierta, pero con una condición: “Que vengan con respeto a contemplar nuestra fe”. Y si pudiera elegir una visita especial, lo tiene claro: “Me gustaría muchísimo que el Papa pudiera acompañarnos”.
Tradición también en la mesa
Como no podía ser de otra forma, la gastronomía también tiene su lugar en estas fechas. Alba se queda con lo más típico: “El dos y pingada es el plato típico de Zamora”, concluye, recordando que es “el día de recuperar fuerzas”.
Con estas palabras, Dionisio Alba resume el espíritu de la Hermandad de Jesús Yacente: tradición, recogimiento y una mirada puesta en el futuro sin perder la esencia.
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