La Esperanza que salió a ruedas y ahora vuela en hombros: la historia de la mañana más esplendorosa

Desde 1951, la Virgen de la Esperanza ilumina la Semana Santa de Zamora, primero en mesa procesional y hoy como cabeza de su propia cofradía

La Virgen de la Esperanza en su subida por la cuesta de Balborraz Foto: María Lorenzo
La Virgen de la Esperanza en su subida por la cuesta de Balborraz Foto: María Lorenzo

La Cofradía de Jesús del Vía Crucis adquirió en 1950 la Virgen de la Esperanza, obra del escultor Víctor de los Ríos Campos, gracias a la generosa donación de Carlos Pinilla Turiño. Al año siguiente, el 20 de marzo de 1951, la Virgen desfila por primera vez en mesa procesional sobre ruedas, marcando un hito en la tradición del Martes Santo.

Décadas de innovación y consolidación siguieron: en 1961, la imagen comenzó a salir desde la iglesia conventual de las Dominicas Dueñas de Cabañales y la Asociación de Damas de la Virgen de la Esperanza se constituyó en 1962 con más de doscientas asociadas, que vestían luto riguroso, medalla reglamentaria y portaban cirios. La blonda y la peineta se sumaron posteriormente, completando la tradicional indumentaria de Semana Santa.

A lo largo de los años, la Sección de Damas fue ganando protagonismo: en 1972 la presidenta fue invitada a las juntas generales de la Cofradía, en 1986 se incorporaron vocales femeninas a la Junta Directiva y en 1989 se aprobó el primer Reglamento Interno, además de restaurarse la Virgen y readaptarse los paños de su mesa procesional para portarla a hombros.

En 1990, la Virgen salió a hombros por primera vez y se estrenó una tulipa de cristal, reemplazando versiones anteriores de metal y cartulina. Durante los años 90, se consolidaron nuevas normas de vestimenta y medallas para las hermanas.

Finalmente, la Sección de Damas se convirtió en Cofradía independiente en 2009, con la aprobación de los estatutos por el obispo monseñor Gregorio Martínez Sacristán en 2010. Desde entonces, la Virgen de la Esperanza cuenta con propia medalla, bandera, banderines y galas de la Banda de Cornetas y Tambores, reflejando su identidad y autonomía dentro de la Semana Santa zamorana.

En 2025, coincidiendo con el 75 aniversario de su incorporación al Vía Crucis, ambas cofradías celebraron un intenso programa de actos, consolidando el legado de la Virgen de la Esperanza como icono de fe, tradición y renovación en Zamora.

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