El origen olvidado del Jueves de Traslado: cuando Zamora empezó a escribir su noche más íntima

Antes del Viernes de Dolores, Zamora vive un momento único cuyo origen se remonta a años de incertidumbre y transformación.

Traslado del Nazareno de San Frontis
Traslado del Nazareno de San Frontis

Hoy, el Jueves de Traslado marca uno de los momentos más íntimos y especiales de la antesala de la Semana Santa zamorana, pero su historia arranca mucho antes de convertirse en tradición.

Todo comenzó en 1935, cuando se planteó por primera vez un traslado nocturno desde San Frontis hasta la ciudad con la imagen de Jesús Nazareno. Lo que parecía una propuesta más acabaría dando forma a uno de los actos más cargados de simbolismo.

En plena Guerra Civil, en 1938, la iniciativa se consolidó con la aprobación de los estatutos fundacionales de la cofradía, demostrando que la devoción seguía viva incluso en tiempos convulsos. Apenas unos años después, en 1941, se realizó el primer traslado procesional del Nazareno hasta la Catedral, un precedente directo del acto que hoy se revive.

La década de los 40 fue clave. Cambios de recorrido, nuevos elementos y la consolidación de la cofradía marcaron el crecimiento del traslado, que poco a poco fue ganando peso dentro del calendario semanasantero.

A partir de 1948, la evolución fue constante y visible. Se incorporaron nuevos hermanos, se estrenaron faroles monumentales y se modificó el itinerario, reforzando el carácter escénico y devocional del acto. En los años 50, además, la llegada de la Virgen de la Esperanza y las primeras mesas procesionales sobre ruedas transformaron la estética del conjunto.

Pero la historia no ha estado exenta de sobresaltos. La lluvia obligó a suspensiones y cambios inesperados, y hasta una imagen estuvo a punto de no llegar a tiempo tras una exposición en los años 50, dejando anécdotas que aún se recuerdan.

El traslado también ha sabido adaptarse a los tiempos. Desde la incorporación de iluminación eléctrica en los años 60 hasta su presencia en televisión, o las posteriores mejoras estéticas y patrimoniales, cada generación ha dejado su huella en este recorrido previo al Viernes de Dolores.

Ya en las últimas décadas, la creación de nuevos elementos, la renovación de faroles, la incorporación de imágenes y la reorganización interna han reforzado su identidad propia, diferenciándolo como un acto con personalidad dentro de la Semana Santa.

Hoy, el Jueves de Traslado no es solo un preludio: es una tradición con vida propia, nacida en tiempos difíciles y convertida en uno de los momentos más esperados y emocionantes para los zamoranos.

Fuente: Junta Pro Semana Santa

stats