Pablo Alonso, presidente de La Esperanza: “La Semana Santa de Zamora es algo muy potente que no se da en todos los sitios"
El presidente de la Cofradía Virgen de la Esperanza recomienda vivir una semana intensa de Pasión y se muestra optimista con el nuevo museo
¿Qué novedades trae este año la Cofradía?
Todo como otros años. Este año no hemos incorporado ningún enser y el recorrido es el mismo así que todo igual. La novedad es que todo salga como siempre.
¿Cuál es la salud económica y social de la Cofradía?
La salud económica es buena, por ello empleamos una cantidad importante, alrededor del 20% a la obra social. Lo llevamos haciendo varios años, hemos seguido la línea que empezó Mari Jose e incluso la hemos reforzado con el aumento de hermanos, este año hemos dedicado 6.000 euros.
Colaboramos con Cáritas, Centro Menesiano, la Residencia de el Tránsito y desde hace un año con la asociación de Parálisis Cerebral ASPACE. Aunque también hemos colaborado con la Asociación Contra el Cáncer.
Por otro lado, siempre estamos abiertos a ayudar a hermanos que lo soliciten de manera anónima.
¿Qué papel crees que juega la Semana Santa en el desarrollo de Zamora?
Un papel muy importante. Es un motor económico para la ciudad, pero también una seña de identidad en cuanto a las tradiciones y algo muy potente en cuanto a la religiosidad. Es una manifestación religiosa muy potente que no se da en todos los lugares y aquí pues es bastante impactante.
¿Qué momento del recorrido procesional recomiendas?
Balborraz es el punto que a todos se le viene a la cabeza y no hace falta recomendarlo, pero para mí es la Salve. El momento culmen de la procesión en la Plaza de la Catedral que además es un momento que disfrutan todos los hermanos y hermanas.
Ya tres años sin Museo de Semana Santa, ¿qué expectativas tiene sobre las futuras instalaciones?
Espero que no tarden mucho, se ve que las obras van a buen ritmo. Ojalá pudiéramos salir dentro de dos años de allí, las demás procesiones, pensar en el año que viene es un poco precipitado, pero dentro de dos no es tan descabellado. Las obras van a buen ritmo y eso da cierta esperanza, aunque al final siempre aparecen algunas cosas que lo retrasan todo, esperemos que no surjan.
¿Tienes algún ritual o algo que haces en los minutos previos al inicio de la procesión?
Tenemos que estar muy pronto en Cabañales, así que no me da tiempo a hacer mucho, no es lo mismo que las procesiones de tarde o noche.
Lo único especial es que desayunamos en familia y algunas personas vienen a vestirse a casa y de ahí ya vamos juntos hasta Cabañales una hora y algo antes.
Si tuvieras que recomendar a alguien que viniera a ver la Semana Santa de Zamora ¿A quién se la recomendarías?
A todos los que vivan la fe, sean creyentes y quieran vivir una semana intensa de pasión, pero también en lo cultural Zamora es una ciudad muy rica y la Semana Santa la refuerza. Por otro lado, a los amantes de la gastronomía y que disfruten además de lo de siempre de los platos típicos zamoranos de Semana Santa. Cualquier persona podría venir por los tres ámbitos y no marcharía defraudado.
Zamora tiene una gastronomía espectacular, ¿Con qué plato típico de la Semana Santa te quedarías?
Dos y pingada, de lo de siempre.
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