De la posguerra a la Plaza Mayor: la historia de la Tercera Caída que emociona cada Lunes Santo
Nacida tras la Guerra Civil como símbolo de unión y recuerdo, hoy es una de las cofradías más numerosas y emocionantes de la ciudad
Lo que comenzó como un vínculo entre supervivientes de la guerra terminó convirtiéndose en una de las grandes expresiones de la Semana Santa zamorana. La Hermandad de Jesús en su Tercera Caída nació el 16 de abril de 1942 de la mano de excombatientes que buscaban mantener la unión y honrar a sus compañeros caídos.
Desde sus inicios, la hermandad tuvo un marcado carácter simbólico. Adoptó como emblema la cruz de San Fernando rodeada por una corona de espinas, reflejando tanto la identidad zamorana como el sufrimiento y la memoria.
Su recorrido tampoco fue siempre el mismo. En un principio procesionaba el Miércoles Santo, pero tras varios cambios, terminó consolidándose en la tarde-noche del Lunes Santo, donde hoy es una de las citas más destacadas.
Como muchas otras cofradías, su historia no estuvo exenta de altibajos. Tras el esplendor de los años 40 y 50, llegó una profunda crisis que puso en peligro su continuidad, hasta que a partir de los años 80 comenzó una recuperación progresiva que la ha llevado a contar hoy con cerca de 3.000 hermanos.
Uno de sus momentos más emocionantes llegó ya en el siglo XXI. En 2006, se reorganizó el acto de oración en la Plaza Mayor, incorporando el himno “La Muerte no es el Final” en recuerdo de los hermanos fallecidos. Este gesto, inicialmente una apuesta personal, se ha convertido en el instante más sobrecogedor de la hermandad.
La evolución también ha sido social. Fundada originalmente solo por hombres, la incorporación de la mujer no se hizo realidad hasta 2020, cuando 200 hermanas participaron por primera vez en el acto de imposición de medallas, marcando un hito en su historia.
Además, la hermandad ha dejado su huella en la estética de la Semana Santa, apostando por una renovación en la imaginería procesional y alejándose de modelos más clásicos.
Hoy, la Tercera Caída es mucho más que una cofradía: es memoria, transformación y emoción colectiva, un ejemplo de cómo una tradición nacida del dolor puede convertirse en uno de los momentos más intensos de la Semana Santa de Zamora.
También te puede interesar
Lo último