La procesión “de pastores” que se convirtió en un icono de la Semana Santa de Zamora

El año 1956 marcó un antes y un después en la Semana Santa zamorana: un Cristo sencillo, faroles rústicos y la emblemática capa parda dieron vida a la Hermandad de Penitencia

Capas Pardas 2022
Capas Pardas 2022 | María Lorenzo

La Hermandad de Penitencia surge del ingenio y la visión de Dionisio Alba Marcos, quien desde 1939 soñaba con una cofradía totalmente diferenciada del resto. Tras varios intentos y ajustes, en abril de 1955 comparte su idea con amigos y se decide dar el paso: crear una hermandad de estilo rural, austero y profundamente penitencial.

El hábito sería la capa parda, inspirada en las comarcas de Alba, Aliste y Sayago, acompañada de rústicos faroles de hierro forjado con sencillas velas de hacha. La procesión se organizaría en forma de Cruz Latina, reflejando los 72 discípulos del Señor, y el Cristo titular iría sobre unas simples andas, iluminado solo por cuatro faroles. El acto principal: el rezo del Vía Crucis en la calle.

La elección del Cristo fue crucial. Tras examinar varias imágenes de la ciudad, se decantaron por un crucificado en la pequeña iglesia románica de San Claudio, en el arrabal de Olivares. Su sobriedad y aspecto rural encajaban perfectamente con el espíritu que querían imprimir a la Semana Santa de la época.

Antes de la primera salida oficial, el presidente electo Marcelino Pertejo organizó una “procesión simulada” para que el fotógrafo Fernando López Heptener inmortalizara al Cristo, los faroles y las capas parda. Una imagen que capturaba toda la esencia de la nueva hermandad y que se difundió en revistas y trípticos de la Semana Santa.

Finalmente, el Miércoles Santo 28 de marzo de 1956, la Hermandad de Penitencia realizó su primera procesión oficial. La comitiva, bautizada por algunos como “la de pastores”, causó gran expectación y cierta polémica, pero con los años se consolidó como una de las procesiones más bellas y singulares de Zamora.

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