VÍDEO | El dolor de Nuestra Madre sobrecoge Zamora en la noche de Viernes Santo

Nuestra Madre de las Angustias pone punto final a un lúgubre e intenso Viernes Santo

Procesión de Nuestra Madre
Procesión de Nuestra Madre | Víctor Garrido

Dolor de madre. La Virgen de Nuestra Madre de las Angustias envuelve de tristeza y luto las calles de Zamora, haciendo partícipes a los presentes, con su gesto contenido, de ese desconsuelo indescriptible que supone la pérdida de un hijo.

La madre de los zamoranos desfila en silencio ante la mirada atenta de cientos de fieles que no ocultan su devoción en los últimos compases de un lúgubre Viernes Santo, iluminado por las velas de las damas y los hachones de hermanos y hermanas.

Uno de los desfiles más veteranos de la Pasión zamorana que pone punto final al día más largo e intenso del año, en el que el luto ha tomado protagonismo. Damas de riguroso luto y hermanos y hermanas ataviados con túnica de estameña blanca, ceñida con cordón y decenario, y caperuz de terciopelo negro, han arropado a Nuestra Madre en su pena, sin dejarla sola en ningún momento de su pesar.

A eso de las once de la noche, el desfile ha partido de la iglesia de San Vicente para procesionar por las calles de la capital hasta su llegada a la Plaza Mayor, cuando, ya de madrugada, junto al Coro Sacro Jerónimo Aguado, el silencio de la noche se ha roto con la Salve en honor a la Virgen.

Acompañando a Nuestra Madre, el Santísimo Cristo de la Misericordia y la Virgen de las Espadas han estado presentes durante todo el recorrido, compartiendo ese ambiente de dolor, antes de regresar al templo de salida y ceder el protagonismo a la Soledad, que tomará el relevo este sábado como una de las figuras destacadas de la Semana Santa de Zamora.

stats