VÍDEO | La Zamora más austera se estremece al paso de las ‘Capas Pardas’
El bombardino y las matracas rompen el silencio de la fría noche
Capas que ondean tímidamente al son del Duero y una lúgubre melodía. El sonido grave del bombardino, seis matracas y el cuarteto de viento de la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo del Amparo, conocida como ‘Las Capas Pardas’, han roto el silencio de esta noche de Miércoles Santo en una ciudad que, a pesar del frío, se ha contagiado de ese espíritu de intimidad y sobriedad que caracteriza este desfile procesional.
Un año más, los 150 hermanos que conforman esta Hermandad han protagonizado una estampa única de austeridad en un ambiente puramente rural bajo la oscuridad de la noche en el casco histórico zamorano.
Horas antes del inicio de la procesión, decenas de amantes de la Semana Santa esperaban la salida por el portón de la Iglesia Parroquial de San Claudio de Olivares del Santísimo Cristo del Amparo.
Así, pasada ya la medianoche, la puerta del templo se abría e iban saliendo los primeros hermanos vestidos con la Capa de Chiva de color pardo con picados de paño negro, acompañando a este Cristo que destaca por su sencillez, alejado de alardes, adornado únicamente con una calavera y unos cardos a sus pies.
En el inicio del recorrido, a orillas del Duero, el silencio sepulcral comenzaba al paso del primer hermano. Tras recorrer las angostas calles del Casco Antiguo, rezando el Vía Crucis y pasando por la Catedral, la Hermandad regresaba a San Claudio de Olivares, donde se entonaba el Miserere Castellano.
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