Violeta Martín, directiva de La Soledad: "La devoción por la Virgen de la Soledad mueve conciencias y fronteras"

Violeta Martín atiende a este medio solo unas horas antes de que las damas de La Soledad acompañen a una de las tallas más queridas de Zamora

Violeta Martín, directiva de La Soledad, en la sede de la congregación
Violeta Martín, directiva de La Soledad, en la sede de la congregación

¿Qué novedades trae este año la procesión de La Soledad?

En cuanto a la organización, no hay novedades. Se organiza la procesión en Viriato, sale como todos los años de la Plaza Mayor.

Pero sí que tenemos otra novedad, y es que este año tenemos una artista invitada, que va a venir a cantarle a la Virgen y es Ainhoa Arteta, la soprano. Es una novedad preciosa. La verdad es que estuvimos debatiendo un poco en qué momento se podía hacer este acto de cantarle ya a la Virgen, y al final hemos decidido que es a la salida de la procesión.

El año pasado ya empezamos un poco con esta dinámica, cuando Luis Santana le cantó la Salve de Puccini. Al final no pudimos salir, pero bueno, él cantó. Y entonces este año queríamos seguir con esa dinámica, y gracias a Luis tenemos el privilegio de que nos acompañe Ainhoa Arteta, y entonces le cantará, pues cuando arranca la procesión, cuando las damas estén empezando a desfilar y a encarar la procesión. Esperemos que que quede todo muy bonito.

¿Cuál es la salud social de la procesión?

Tenemos muchísima suerte, es una acogida increíble. Me atrevo a decir que salen más mujeres el sábado que hombres en la mañana, a pesar de que los cofrades son muchísimo más numerosos en la mañana.

Somos una sola cofradía, eso es cierto. Pero a la hora de participar, las mujeres son muy participativas, y entonces sí salen muchas. Además cada año tenemos nuevas entradas, este año han sido unas 70 hermanas nuevas, hombres han sido alguno más, unas ciento cincuenta.

Bajo su punto de vista, ¿qué papel juega la Semana Santa en el desarrollo de Zamora?

Tiene un papel muy importante tanto para la provincia como para la ciudad. Sí que es verdad que en la provincia tenemos una Semana Santa muy bonita, que nosotros no podemos disfrutar demasiado, porque estamos con la de la ciudad.

Pero yo creo que para la ciudad de Zamora es uno de los impulsos más importantes en cuanto a crecimiento económico, porque la Semana Santa atrae a muchísima gente. Los días álgidos la ciudad no se duplica, se triplica en población. Eso de cara al comercio, a la hostelería y a los sectores de servicios, es un impulso bastante importante.

¿Qué momento del recorrido procesional recomienda?

Para mí uno de los momentos más bonitos es cuando La Soledad entra otra vez en el templo. El canto de la Salve es muy bonito y muy emotivo porque estamos todas las hermanas en la Plaza y es muy emotivo. Pero para mí, la entrada de la Virgen, cuando suena el himno nacional, y todas las mujeres levantan las tulipas con la vela encendida, me parece un momento muy emocionante.

A la hora de ver la procesión, estéticamente, creo que es muy bonito cuando cuando la Virgen enfila Alfonso IX para acercarse a la Plaza de Alemania y luego ya bajar por San Torcuato. Visualmente es muy bonito.

¿Qué tiene la Virgen de la Soledad para despertar tanta admiración?

Es una de las imágenes de mayor devoción de la Semana Santa zamorana. Entre el público y los cofrades. La devoción por la Virgen de la Soledad mueve conciencias y fronteras, no sé, ella como es tan sencilla, tan recogida, yo creo que durante todo el año es una imagen a la que la gente visita muchísimo pues para rezarle, para pedirle... y luego verla desfilar por las calles pues es impresionante.

Entonces, yo creo que es esa paz, esa tranquilidad que la imagen transmite la razón por la que el pueblo zamorano la tiene muy metida dentro de sí.

Aunque su sede es San Juan, ya son más de dos años sin el Museo de Semana Santa. ¿Qué expectativas tiene sobre las futuras instalaciones?

A diario paso por delante del Museo, porque tengo que pasar para ir a trabajar, y la verdad es que las obras van muy bien, van así como más rapidito. Es verdad que al principio parece que hubo un poco de parón, pero ahora parece ser que va muy bien.

Además, el edificio va a ser precioso y yo creo que va a ser un acierto tanto para la ciudad como para las organizaciones de las diferentes cofradías. Va a estar estupendamente.

¿Tiene algún ritual que hace en los minutos previos al inicio de la procesión?

Un ritual como tal, no, porque casi no hay ni tiempo, y sobre todo estos últimos años, que hemos estado con la incertidumbre de salimos, no salimos. Entonces esos son momentos de mucho nerviosismo.

Pero antes de que salga la Virgen, solemos estar dentro de la iglesia y le rezamos para que todo vaya bien, pero la verdad es que no es un ritual concreto. Simplemente un poco de recogimiento delante de la Virgen para que todo el desfile vaya bien y que no haya ningún contratiempo.

¿A qué persona le recomendaría que viniera a ver la Semana Santa de Zamora?

Desde luego, le recomiendo la Semana Santa de Zamora a todo el mundo. Llevo haciéndolo un montón de años, y además es que tenemos una Semana Santa impecable, preciosa. Tenemos todo tipo de desfiles procesionales, más recogidos, más austeros, más dinámicos, otros con un montón de de imágenes, de pasos, visualmente preciosos...

Yo desde luego se la recomiendo a todo el mundo, como así lo he hecho. He tenido un montón de gente de fuera, amigos que han venido desde el País Vasco, Cataluña, de todos los sitios, y la verdad es que se quedan sorprendidos porque en esas fechas los zamoranos arropamos a toda la gente que viene, los metemos en nuestros círculos, los llevamos a todos los actos.

Entonces se la recomendaría a todo el mundo, aunque sea una sola vez en la vida, deberían venir a verla porque es impresionante.

Si tuviese que elegir un plato típico zamorano de Semana Santa, ¿cuál sería?

He sido cocinera y además soy muy golosa, entonces recomendaría dulces, y el dulce típico son las aceitadas. Porque las sopas de ajo son impresionantes, pero es que las aceitadas son un espectáculo.

He tenido durante muchos años un taller de cocina donde enseñaba a cocinar a la gente y cuando llegaba esta fecha hacíamos talleres típicos de Semana Santa: las sopas de ajo, el bacalao a la tranca, los rebojos, las magdalenas, las aceitadas, las almendras garrapiñadas... pero yo desde luego me quedo con la estrella, que para mí son las aceitadas.

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