viernes. 14.12.2018 |
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Semana Santa

La lluvia no puede con el Espíritu Santo

La lluvia no puede con el Espíritu Santo

Con media hora de retraso como consecuencia de la lluvia, la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo del Espíritu Santo salía a la calle. Los pies fríos y la estameña húmeda acompañaron a los hermanos que quisieron acompañar a su Cristo pese a todo. El mal tiempo amedrentó a muchos zamoranos, lo que hizo que el desfile procesional acudiera casi en solitario en algunas calles del recorrido. Momento, este de soledad, que los hermanos aprovecharon para el recogimiento pleno.

La espera mereció la pena. Todo apuntaba a que el primer desfile procesional oficial de la Semana Santa de Zamora en este 2018 se suspendería por la lluvia. Una situación que estuvo a punto de producirse. A las diez y cuarto de la noche, una fuerte granizada y una copiosa lluvia azotaban a los hermanos de la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo del Espíritu Santo que esperaban el patio la salida de la procesión. Los más afortunados encontraron resguardo en el templo, pero la gran mayoría tuvo que aguantar estoicamente bajo los olivos a que el temporal amainara.

Mientras, en la iglesia, los responsables de la Hermandad decidían si el desfile procesional debía salir a la calle, con el peligro que ello conllevaba para el patrimonio de la Hermandad si la lluvia hacía acto de presencia. A las diez y media, el presidente Juan Antonio Haedo daba quince minutos de margen. Y a las once menos cuarto, tras recibir luz verde de la AEMET, se tomaba la decisión de salir a la calle.

Era a las once de la noche cuando las puertas del templo se abrían para dejar salir a los hermanos, en un número inferior al de otros años ante el temor de suspensión. También fue menor el número de ciudadanos que se apostaban en las aceras. De hecho, durante varios tramos del itinerario, los hermanos caminaban en solitario, lo que permitió tener un mayor grado de recogimiento.

Pies fríos, estameñas húmedas, pero corazón caliente ante la emoción de poder desfilar de nuevo junto al Santísimo Cristo del Espíritu Santo, que tras llegar a la Seo y ser testigo del sobrecogedor “Christus Factus Est” de Miguel Manzano, regresaba al templo de partida con la quietud de quien sabe que la lluvia esta vez no impediría su presencia imponente en las calles de Zamora.

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