domingo. 21.07.2019 |
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Punto y final a un Lunes de Pentecostés romero con la Virgen de la Concha

Punto y final a un Lunes de Pentecostés romero con la Virgen de la Concha
Punto y final a un Lunes de Pentecostés romero con la Virgen de la Concha

Después de más de doce horas en la calle, los devotos acompañaban a la imagen de la Virgen de la Concha a su templo. Una jornada repleta de tradición en la que la meteorología finalmente respetó durante todo el recorrido y permitió que miles de fieles completasen el recorrido.

Este Lunes de Pentecostés, la Cofradía de la Virgen de la Concha salía por septingentésima vigésima octava vez a la calle para completar un recorrido que partía y llegaba a la iglesia de San Antolín. Entre la salida y la llegada, catorce horas frenéticas en donde miles de romeros acompañaron la imagen de la virgen y su hijo.

Había riesgo de lluvia, según la Agencia Estatal de Meteorología, pero finalmente el cielo respetó y eso propició que hubiera una participación masiva de romeros. Sobre todo en la primera parte del recorrido para cubrir la distancia entre la capital zamorana y la iglesia de la Hiniesta. La subida, en tropel, de miles de zamoranos por la calle central de esta localidad zamorana volvió a resultar una imagen impactante.

Tras eso, y después de la comida en la Hiniesta, la comitiva regresaba de vuelta a la capital. Eso sí, entre medias, visita obligada a la ermita de Valderrey. El buen tiempo hizo que la expedición no tuviera excesiva premura en regresar y algunos de los romeros decidieron avanzarse para terminar un poco antes su camino.

A las diez de la noche, la Virgen de la Concha llegaba a la iglesia de los Remedios para rezar la tradicional Salve. Esta vez no fue en el templo, sino que el rezo se produjo desde la propia carretera. Después, dirección San Antolín para dar por zanjada una jornada frenética, llena de fervor, que se clausuraba a las diez y media de la noche con la Salve y con el himno de España en la entrada de la imagen al templo donde mora durante el año.

No obstante, todavía fueron muchos los fieles que esperaron algunos minutos a las puertas de la iglesia para acceder al interior y recoger flores y espigas; además de tomar las obleas y la mistela ofrecida por los mayordomos.

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