jueves. 09.04.2020 |
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Los rejones sí abren la puerta grande

Los rejones sí abren la puerta grande
Los rejones sí abren la puerta grande

Andy Cartagena y Joao Moura Jr. abrían este domingo la puerta grande de la Plaza de Toros de Zamora en la segunda de abono en las Ferias y Fiestas de San Pedro con dos orejas cada uno. Ventura se fue con una. Meritoria actuación de los rejoneadores ante desesperantes astados.

La última de abono en las Ferias y Fiestas de San Pedro dejó dos grandes triunfadores en trofeos, Andy Cartagen y Joao Moura JR., y un triunfador en insistencia, Diego Ventura. Los tres estuvieron muy por encima de los morlacos de la ganadería lusa de Canas Vigouroux. Unos astados que desesperaron al respetable y que, salvo en momentos muy puntuales, no permitieron el lucimiento de los rejoneadores. Especialmente insultante fue el segundo del lote de Ventura, que pese a todo fue capaz de levantar ovaciones en el tendido.

Pese a que Zamora es provincia amante de los rejones, apenas se rozó la media entrada en la Plaza de Toros de Zamora. El primero en salir al albero fue Andy Cartagena. El alicantino ofreció una primera faena con el primero de su lote muy aseada, sin fallos, pero con poco ritmo, arrastrado por un astado que no invitaba a casi nada y en los primeros lances mostró una querencia a tablas preocupante. Tras pinchar en el primer intento, Cartagena ajusticiaba al astado en el segundo y el respetable le tributaba un aplauso tímido. Mucho mejor le fue en el segundo de su lote. El toro volvió a ser limitado pero a base de quiebros, saltos y bailes con sus caballos se ganó al público, que agradeció el rejoneo vistoso. El rejón de muerte, asestado a la primera, le permitió desorejar al astado y asegurarse la puerta grande.

También abrió la puerta grande Joao Moura Jr. Aunque en este caso desorejó al primero y se marchó sin trofeos en el segundo. El portugués tuvo un inicio arrollador, mientras que en el segundo de su lote se notó quizás el conformismo de quien sabe que tiene la puerta grande asegurada. Para empezar, Moura Jr. se encontró probablemente el mejor toro de la tarde y el rejoneador lo aprovechó, conectando con el público. Banderillas al estribo y a silla pasada levantaron las ovaciones de un respetable que agradeció también la implicación de Moura Jr. en cada lance. El rejón de muerte, asestado de manera magistral en el primer intento, le dio dos orejas. En el segundo de su lote, una faena mucho más lenta y sin apenas ritmo, con un toro incapaz de responder a los estímulos, se cerró sin trofeos.

Quien se quedó sin puerta grande fue Diego Ventura, uno de los grandes ídolos de los aficionados zamoranos al rejoneo, con actuaciones históricas en la Plaza de Toros de Zamora en los últimos años. Fue el rejoneador con menor suerte en su lote de astados. Demasiado despegado el primero y grotesco el segundo. Solo un milagro de Ventura podía sacarlo por la puerta grande. En el primero de su lote hizo una buena faena, destacando sus rejones al violín que levantaron al público del asiento. ‘Bronce’ y ‘Remate’, los dos últimos caballos de Ventura, cerraron una actuación de oreja, pero una tarde aciaga con el acero de muerte le impidió tocar pelo. Ovación y promesas de mejorar en el segundo. Pero lo que encontró Ventura fue un error grosero. El peor toro de la tarde. Pese a ello, lejos de resignarse, Ventura sacó rabia, mostró su mejor rejoneo con un morlaco despistado y apático, y acompañó sus rejones al violín, a la grupa y también de cara al rostro para hacer olvidar al público el nefasto astado. La sensación era de una faena que podía rozar las dos orejas, pero su desatino con el rejón de muerte, otra vez, le privó de salir a hombros. El presidente de la plaza, más por reconocer su ímpetu, su entrega y su gusto, que por merecimiento de faena, le premiaba con una oreja muy aplaudida por los aficionados.

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