lunes. 10.12.2018 |
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Fugado en León un preso con antecedentes violentos aprovechando un permiso

Fugado en León un preso con antecedentes violentos aprovechando un permiso

Santiago Izquierdo Trancho, que ya había cumplido una condena de 138 años de cárcel y reingresó a la prisión de Mansilla de las Mulas por un robo menor reciente, salió del centro de inserción con permiso judicial en segundo grado y no regresó.

Un viejo conocido de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, y con antecedentes judiciales violentos por los que ya había cumplido condena, se ha fugado en León hace escasos días aprovechando el hecho de concedérsele un permiso temporal de unas pocas horas, permiso del que no regresó al centro de inserción donde permanecía.

Se trata de Santiago Izquierdo Trancho, reo en la cárcel de Mansilla de las Mulas, del que no se tienen noticias desde el pasado 30 de julio. En esa fecha, según ha confirmado este medio de fuentes solventes, Izquierdo Trancho aprovechó los beneficios de un segundo grado concedido por el juez que llevaba su última y más leve condena por robo y consumo de drogas, segundo grado que conlleva la concesión de un permiso de salida temporal.

Así lo hizo el preso, disponiendo de unas pocas horas y debiendo haber regresado sobre las siete de la tarde al Centro de Inserción Social 'Jesús Haddad Blanco' que se ubica en el Paseo del Parque de León capital (frente al CHF), pero no se presentó. Desde entonces, Policía Nacional y Guardia Civil realizan las averiguaciones necesarias para dar con su paradero, sin que de momento haya sido localizado.

El preso es un hombre que aparece desde hace décadas en España como uno de los más peligrosos, violentos y, sobre todo, conflictivos en prisión. Fue encarcelado por primera vez en el año 1985, con una condena final total de 138 años de cárcel que había crecido por su indomable comportamiento primero en la antigua cárcel leonesa -precisamente donde hoy se ubica el centro de inserción- y después en la nueva de Villahierro en Mansilla de las Mulas.

Porque a los delitos iniciales de robo se sumó el de asesinato de otro reo ya en prisión, así como otros como intentos de fuga, secuestro de funcionarios de prisiones, desacato, intentos de fuga, agresión o amenazas. Es conocida su destreza para intentar fugarse, con detalles como ocultar cuchillos y pinchos en su estómago, serrar barrotes de manera disimulada empleando pasta de dientes convenientemente tintada o directamente amenazando de muerte a funcionarios.

Aquella amplia condena a Santiago Izquierdo Trancho se saldó y había salido libre, aunque a causa de un problema de consumo de drogas cometió nuevos robos, por lo que fue detenido, sentenciado a pocos años y regresó a la prisión. ILEON ha podido confirmar que la junta no era partidaria de concederle el segundo grado, a pesar de concurrir hechos como su edad - ya superior a 50 años- y el hecho de que su comportamiento en prisión ya no era el de su juventud, pero el juez que llevaba su caso le concedió el segundo grado total el pasado 27 de julio. De ahí que pidiera el permiso del que ahora no ha regresado.

Cuando sea detenido, el recluso tendrá que enfrentarse a una nueva causa por quebrantamiento de condena, según apuntó el secretario del sindicato de funcionarios de prisiones Acaip en Castilla y León, José Antonio Cartón, que destacó que el Código Penal establece una distinción clara entre "una fuga, que consiste en evadirse de la prisión, y un quebrantamiento de condena, que es no incorporarse tras un permiso".

Cumplía 3 años y 8 meses y tenía buen comportamiento


"Hace unos años fue un interno conflictivo", reconoció Cartón, que aseguró, en cambio, que Izquierdo "tenía buen comportamiento en la última época". En la actualidad y tras haber cumplido las penas más largas a las que había sido sentenciado, el interno cumplía una condena de tres años y ocho meses, explicó el secretario autonómico de Acaip, que recordó que el "mandato constitucional" de los cuerpos de la administración de Instituciones Penitenciarias consiste en "rehabilitar y reinsertar a los internos para que vuelvan a la vida en comunidad".

En ese sentido, puntualizó que la orden de que el preso transitase del centro penitenciario de Mansilla al CIS de León vino dada por el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria, que fue el que estableció las condiciones para su desplazamiento. "El permiso no fue concedido por el propio centro", remarcó Cartón, que subrayó su respeto "siempre" por las decisiones judiciales.

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