lunes. 15.10.2018 |
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Una descomunal volea de Quintano desatasca al CD Villaralbo y le mantiene invicto

Una descomunal volea de Quintano desatasca al CD Villaralbo y le mantiene invicto

El jugador azulón culminó una jugada por banda derecha de su equipo con una volea espectacular al segundo palo ante la que nada pudo hacer el arquero local. Fue el único resquicio que encontró el Villaralbo ante un CD Mojados muy contundente e intenso.

Nueve de nueve. El CD Villaralbo sigue invicto en lo que va de liga y ha ganado los tres encuentros que ha disputado. Este sábado el rival fue el CD Mojados que se mostró como un oponente muy duro, contundente e intenso en cada una de las acciones. Por eso se vio un choque con poco ritmo, con muchas interrupciones y con ocasiones escasas de gol. Las más claras corrieron a cargo del CD Villaralbo, pero los visitantes también dispusieron de alguna opción aislada que podía haber dejado sin puntos a los azulones.

La primera parte fue de poco juego. El CD Villaralbo ante la dificultad de hacer su fútbol de toque por la intensidad del oponente decidió hacer un juego más directo arriba. Ese tipo de fútbol no le permitió generar más que dos disparos desde la frontal del área que generaron cierto peligro. En defensa, los pupilos de Mario Prieto no sufrieron en exceso, pero comprobaron que cualquier pérdida de balón o desatención el Mojados la haría pagar cara.

El tramo final de la primera parte pareció sentar mejor al CD Villaralbo que vio como los visitantes bajaban ligeramente el nivel de intensidad ante el sofocante calor que azotaba la Ciudad Deportiva villaralbina. Eso se repitió en el inicio de segunda parte, donde los azulones llegaron algo más a la portería rival, aunque las ocasiones seguían siendo escasas. Mientras, el CD Mojados dispuso de una acción clara en un saque de banda que se ejecutó al área como si fuera un córner y terminó en un remate alto.

Entonces llegó la diana del CD Villaralbo. Una buena jugada por banda derecha de los locales terminó con un centro de Álvaro de la Iglesia. El centro, con una parábola que hizo que el balón tomara mucha altura, llegó al segundo palo llovido del cielo. Nacho Cano hacía una pantalla y dejaba solo a Marco Quintano, que empalaba el cuero sin dejarla caer en un remate plástico que se colaba como un misil al fondo de la portería.

Desde esa diana y hasta el final, la contienda siguió por derroteros erráticos, pero con el CD Villaralbo destilando el suficiente oficio como para matar el partido con ese 1-0 que le permite sumar tres victorias en los tres primeros encuentros de la temporada.

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