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“Las personas que tienen VIH lo viven, en muchos casos, en soledad”

“Las personas que tienen VIH lo viven, en muchos casos, en soledad”

En el último año se ha mantenido estable el número de casos en la provincia de Zamora. Pese a que si reciben tratamiento no hay riesgo alguno de contagio, siguen siendo pacientes muy estigmatizados.

Pese a que parece olvidado, el SIDA no es una enfermedad del siglo pasado, sino que en la actualidad se está produciendo un repunte en nuestro país debido a la poca prevención que existe a la hora de las prácticas de riesgo, especialmente sexuales, que aumentan la probabilidad de contagio del VIH.

Por ello, este 1 de diciembre, Día Mundial de la Lucha contra el SIDA, es importante recordar que el VIH es un virus que sigue estando ahí y que, pese a que existen tratamientos muy efectivos para su no contagio y no desarrollo, está lejos de erradicarse.

Este periódico habla con el doctor Guillermo Luna, médico adjunto de Medicina Interna e Infecciones del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca. El tratamiento actual para el no desarrollo y no contagio del VIH consiste en pastillas. “Al principio era un tratamiento terrible, porque implicaba una cantidad enorme”, recuerda el doctor Luna, quien se congratula de que gracias a la investigación “hoy son tratamientos simples, y muchos cuentan con una pastilla única donde se juntan todos los medicamentos diferentes”.

Además, hay nuevas fórmulas que se están investigando y, de hecho, ya se están haciendo pruebas con gente, con tratamientos inyectados que son antirretrovíricos, no vacunas. Pero, por el momento, sigue en fase experimental.

Los contagiados por el VIH pueden hacer una vida normal, salvo por el estigma social

A hora de contestar si las personas contagiadas con VIH pueden hacer una vida normal, el doctor Luna afirma que “rotundamente sí”. En la mayoría de los casos, “la gente sigue con sus trabajos”, si bien reconoce que la vida normal se lleva “entre comillas, porque lo que no se ha solucionado y está desde el principio de los tiempos es la estigma social”.

Y es que la gente infectada por el VIH “no puede decir abiertamente que tiene el VIH porque corre el riesgo de que lo despidan de su trabajo, aunque sea estupendo” y pese, a como insiste el doctor Guillermo Luna, “una persona en tratamiento no tiene capacidad para contagiar a nadie”. Sin embargo, sigue creyendo que “al ser el despido tan poco costoso en este país, si un patrono se entera de que uno de sus empleados tiene el VIH, te puedo asegurar que al día siguiente está en la calle”.

El problema es que “la gente sigue estando muy ignorante de lo que es esto”, y “hay muchas personas jóvenes infectadas que ni siquiera se lo dicen a sus padres o a sus familias” y sólo se lo cuentan a un núcleo restringido de amistades.

El médico cree que si no se lo cuentan es “porque piensan que su grupo de familiares y amigos los van a rechazar si se enteran de que tienen el VIH”, o puede que les de vergüenza el reconocer la manera en la que contrajeron el virus, algo que ocurre mucho en el caso de jóvenes varones homosexuales, “que les da palo que se enteren sus padres”.

Por ello, y por desgracia, “las personas que tienen la infección lo viven, en muchos casos, en soledad”, algo que se debe de solucionar concienciando a la población de lo que es la enfermedad y de que el riesgo de contagio si se está bajo tratamiento es nulo.

¿Está cerca de ‘erradicarse’ el SIDA o el VIH, o todavía queda?

“No, queda mucho por hacer”. Así de tajante se muestra el doctor Luna a la hora de responder si se está cerca de erradicar el SIDA. Porque ya no es sólo en el mundo occidental o Salamanca, donde se tiene bastante controlado, sino que en países de África, Oriente Medio o Filipinas, donde se dan otros contextos, “no tiene nada que ver”.

En todo el mundo hay más de 30 millones de personas infectadas por el VIH y, aunque son mejores datos a nivel global respecto a los años 90, se está lejos de erradicar. Porque, “aunque incluso se descubriera una vacuna, que ojalá se descubra, sería de difícil implementación en los países en vías de desarrollo”.

El razonamiento del médico es sencillo, puesto que recuerda que en todos esos países hay gente muriendo por Hepatitis B y Hepatitis A, que tienen vacuna; por tuberculosis, que tiene tratamientos estupendos y muy baratos; por malaria, que ocurre lo mismo, y por cagalera y diarreas.

Por ello, “la solución de estos problemas sanitarios globales va mucho más allá de que se disponga de una vacuna, ya que muchas ya están”, sino que la solución versa por “tener situaciones sanitarias correctas en estos países, luchar contra la pobreza, tener un saneamiento de aguas correcto…”. En definitiva, “lo que supone modernizar el mundo”, algo que el doctor Luna todavía no ve cercano.

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