martes. 26.03.2019 |
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Fútbol Sala | Segunda B

Triunfo balsámico y agónico del FS Zamora ante Santiago de Sama

Triunfo balsámico y agónico del FS Zamora ante Santiago de Sama

La escuadra rojiblanca fue por delante todo el encuentro pero el Santiago de Sama empataba a falta de quince segundos para el final. Pero en la última acción del choque, Guille le robaba la pelota al arquero visitante y anotaba a puerta vacía para llevar el delirio a los zamoranos que suman tres puntos vitales en la lucha por la permanencia para cerrar la primera vuelta. (4-3)

El Fútbol Sala Zamora sumaba este sábado una victoria agónica que sirve para cerrar la primera vuelta con tres puntos de oro en la lucha por la permanencia en la Segunda División B. El Santiago de Sama, rival directo en esa pelea, se presentaba en el Ángel Nieto con un punto más en la clasificación y por tanto como un objetivo claro a batir. Y el encuentro no decepcionó en cuanto a tensión, con dos equipos que sabían que se juagaban mucho en el último duelo de la primera vuelta.

Los zamoranos siempre fueron por delante en el marcador. Héctor avanzaba a los locales tras un saque brutal de portería de Javi Santos, pero minutos después empataba Sama. El duelo estaba equilibrado y los dos conjuntos mostraban sus mejores argumentos. Los rojiblancos, pese a las bajas, competían en un duelo muy igualado y a balón parado Montoya volvía a poner por delante a los locales con un disparo exterior.

Con ese 2-1 se llegaba al descanso. Una diferencia que se amplió nada más comenzar la segunda parte. Una buena triangulación de los de Alberto Grande era culminada por Nacho, cruzando el cuero y salvando la salida del portero. El choque se encarrilaba, pero como siempre, los zamoranos sufrieron en el tramo final. Sama recortaba diferencias a poco menos de diez minutos y firmaba el empate cuando restaban poco más de veinte segundos.

Pero cuando parecía que se perderían dos puntos, apareció la figura de Guille, que le robó el cuero al arquero visitante en el saque y anotaba a puerta vacía. Quedaban cinco segundos y el delirio se apoderaba de un banquillo zamorano que sabía que la victoria era clave para seguir peleando por la permanencia y vivir una semana más fuera del peligro.

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