miércoles. 22.05.2019 |
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Un joven acusado de dejar en coma de una paliza a su novia en Salamanca se enfrentará a 13 años de cárcel

Un joven acusado de dejar en coma de una paliza a su novia en Salamanca se enfrentará a 13 años de cárcel
Un joven acusado de dejar en coma de una paliza a su novia en Salamanca se enfrentará a 13 años de cárcel

La joven víctima sufrió un fortísimo traumatismo craneoencefálico que la mantuvo en coma durante un mes; y después requirió de una larga recuperación en un centro especializado en Madrid, llegando a sufrir secuelas permanentes que han generado que haya sido incapacitada judicialmente para ser la tutora del hijo de ambos.

El presunto agresor de la calle Faisán de Salamanca, el varón de origen colombiano C.D.F.P., será juzgado los próximos días 27 y 28 de febrero en la Audiencia Provincial de Salamanca, vista en la que se enfrentará a una condena de 13 años de prisión. El hombre ya se encuentra en Topas de forma provisional por tan graves hechos.

Los hechos ocurrieron el 14 de mayo de 2017, en las primeras horas de la mañana, cuando el 112 fue alertado de que se estaba produciendo una discusión en una vivienda de la calle Faisán, en el barrio de San Bernardo de la capital. La joven víctima sufrió un fortísimo traumatismo craneoencefálico que la mantuvo en coma durante un mes; y después requirió de una larga recuperación en un centro especializado en Madrid, llegando a sufrir secuelas permanentes que han generado que haya sido incapacitada judicialmente para ser la tutora del hijo de ambos.

Además de los 13 años de cárcel, el joven de ser hallado culpable deberá permanecer 20 años alejado a más de 500 metros de la víctima y una indemnización superior a los 600.000 euros.

El presunto agresor fue condenado en septiembre por ponerse en contacto por teléfono con la víctima


El presunto autor de la brutal agresión, ya fue juzgado y condenado el pasado mes de septiembre en el Juzgado de lo Penal número 2 por un delito de quebrantamiento de medida cautelar, por ponerse en contacto con su expareja —de la que le consta una orden de prohibición de acercamiento y comunicación— por teléfono y también a través de terceras personas para amenazarla y obligarla a que "se arreglara" con él.

En la vista, el acusado aseguró a la juez que sufre continuos cacheos en prisión. "Me tienen asfixiado a cacheos en Topas. Que si teléfonos móviles, que si drogas... no sé lo que buscan pero yo no tengo nada de eso en mi celda", aseguró entonces el reo.

Los padres de la víctima, citados como testigos, indicaron con valentía que cuando comenzó a recibir los mensajes, la joven sufrió una "fuerte recaída en su recuperación", requiriendo que le tuvieran que acompañar siempre al centro en el que se encontraba realizando la rehabilitación porque "amenazaba con escaparse".

El forense, de hecho, confirmó que la joven comenzó a experimentar un comportamiento fuera de lo normal, pese a que su capacidad de raciocinio ya se encuentra "muy mermada" por la agresión que sufrió en el domicilio de la calle Faisán, por lo que fue él quien alertó al juzgado de lo que estaba ocurriendo entre ella y esas terceras personas que trataban de hablar con ella para que "perdonara" al presunto agresor.

El joven fue finalmente condenado a 10 meses de prisión por el quebrantamiento.

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