lunes. 16.12.2019 |
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El Seminario se muestra como un centro educativo que busca la formación integral de sus alumnos y el cultivo de la vocación

El Seminario se muestra como un centro educativo que busca la formación integral de sus alumnos y el cultivo de la vocación
El Seminario se muestra como un centro educativo que busca la formación integral de sus alumnos y el cultivo de la vocación

El rector del Seminario Atilano, Pedro Faúndez, presentaba este martes junto a dos trabajadoras del centro la celebración del Día del Seminario. Una jornada que desde la Conferencia Episcopal Española se impulsa a nivel nacional y que este año lleva el lema “El seminario, misión de todos”.

En el caso de Zamora el Seminario San Atilano abrió sus puertas en 1797 y ha albergado a miles de estudiantes que pasaron por sus aulas con el ánimo de descubrir su vocación personal y cristiana. En el momento actual este edificio acoge el Seminario Menor con 43 alumnos que cursan de 1º de a 4º de ESO y un alumno que estudia bachillerato y que está en proceso de decidir su acceso al Seminario Mayor, situado en Salamanca. Durante este curso en el Seminario Mayor han residido 3 seminaristas de Zamora que estudian Teología en la UPSA, junto a otros procedentes de varias diócesis españolas.

La diócesis de Zamora en este momento arroja los siguientes datos: 303 parroquias, muy dispersas y con escasa población, casi más de dos terceras partes tienen menos de quinientos habitantes. Hay 83 curas en activo, de los cuales 34 tienen menos de 60 años. La edad media de los sacerdotes está en 70 años.

“Ante una situación como la anteriormente descrita, la Iglesia diocesana de Zamora apuesta por el Seminario Menor como centro educativo que pretende cultivar entre los jóvenes que lo deseen las dimensiones humana, cristiana y vocacional para ofrecerles la posibilidad de descubrir lo que Dios quiere para sus vidas, desde la libertad, contemplando también la opción del sacerdocio, ministerio tan necesario para la atención pastoral de nuestra diócesis”, exponía el rector del Seminario.

En el Seminario Menor San Atilano hay dos formas principales de participación: Los que únicamente asisten a la propuesta escolar de Educación Secundaria Obligatoria, es decir, los que acuden solo por la mañana a clase y reciben una formación humana, cristiana y técnica que les permite ir descubriendo su futuro profesional; y los que participan en las actividades de estudio, religiosas y de ocio, entre los cuales algunos residen de lunes a viernes en el Seminario, como si fuera su casa.

Faúndez explicaba en la presentación ante los medios: “La historia del Seminario San Atilano se remonta al año 1711, cuando los jesuitas vienen a Zamora, pero no es hasta el 5 de octubre del año 1797 cuando se inicia en esta casa la docencia. El Seminario, por tanto, tiene un largo recorrido histórico, con 222 años de historia es el decano de la provincia y se ha ido adaptando a las distintas situaciones y circunstancias según la época y las necesidades”. En este sentido, añadía: “El Seminario del Siglo XXI quiere seguir siendo significativo, mantiene su esencia, pero con formas nuevas, y se ofrece como un centro educativo con identidad propia, gratuito, que busca la formación integral de sus alumnos y el cultivo de la vocación para que descubran lo que están llamados a ser. La diócesis de Zamora, convencida del mucho bien eclesial que hace, lo sostiene con el esfuerzo de todos y con el objeto de colaborar en la construcción de una Iglesia cada vez más santa y de una sociedad más humana”.

Por su parte, Dalia Díez, fue la responsable de explicar los aspectos académicos del centro para alcanzar el objetivo de la formación integral “que permita a cada alumno descubrir y desarrollar su vocación cristiana, personal y profesional”. Para ello, la diócesis ofrece un itinerario que termina en Salamanca, pero que se inicia en el Seminario San Atilano, un centro educativo gratuito de 1º a 4º de la ESO.

La pieza clave del proyecto educativo del Seminario se basa en el trabajo para la excelencia, fundamentada en cinco aspectos, según explicaba la propia Dalia Díez:

1. En primer lugar un profesorado que entiende su tarea como una vocación de servicio y entrega a sus alumnos, sabiendo que la mejor enseñanza se ofrece desde el ejemplo. Por ello el claustro está inmerso en un continuo proceso de crecimiento profesional mediante la formación permanente y el trabajo en equipo. Creemos en nuestros alumnos, por eso se hace especial énfasis en el acompañamiento individual para que cada uno de ellos pueda llegar a ser la mejor persona y el mejor cristiano posibles.

2. En segundo lugar, un Departamento de Orientación, encargado de afrontar los retos que se van encontrando nuestros alumnos a lo largo de su desarrollo. Diariamente y en horario de mañana y tarde, una psicóloga acompaña a los alumnos para su mejora académica, personal y familiar.

3. En tercer lugar la relación con las familias. Tenemos su implicación un valor enorme, que queremos reconocer y potenciar para que juntos, profesores y padres, colaboremos en la buena marcha del proceso.

4. En cuarto lugar un tiempo, el de 12 a 16 años, que es extraordinariamente sensible para que los chicos diseñen un proyecto de vida sin agobios, en un centro familiar con una ratio de alumnos reducida, identificados todos por su nombre y apellidos. Es una prolongación tranquila de la escuela en el tránsito hacia el bachillerato.

5. En quinto lugar el seminario se caracteriza por su Modelo 10, con 5 años de experiencia y que consiste en ofrecer a las familias, junto a las 6 horas de clases académicas, 3 más de estudio asistido y 1 de actividades extraescolares: artísticas, religiosas, deportivas, culturales… para fomentar una vida en equilibrio y desde una propuesta de ocio saludable.


“Por todo esto creemos que el Seminario conforma una oferta de primer orden para quienes deseen una educación integral, personal y de elevada calidad para sus hijos”, zanjaba.

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