domingo. 08.12.2019 |
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El mirador del Troncoso estrena su nueva imagen inspirada en la poesía de Claudio Rodríguez

El mirador del Troncoso estrena su nueva imagen inspirada en la poesía de Claudio Rodríguez
El mirador del Troncoso estrena su nueva imagen inspirada en la poesía de Claudio Rodríguez

El nuevo mural sustituye la imagen del autor por una estampa inspirada en una de sus obras.

El proyecto de muralismo frente a las pintadas sigue dando sus frutos en la ciudad. En esta ocasión, la última obra de los artistas Land y Marker versa sobre el vino basándose en uno de los textos del poeta zamorano. El retrato del poeta zamorano protagonizaba la pared del Troncoso hasta el momento y el acalde, Francisco Guarido ha asegura que "el anterior mural, en el mismo lugar, nunca fue del agrado general, y ni siquiera del agrado de los mismos autores".

El texto en el que se apoya el mural sirve de apoyo para entender esta nueva obra que aporta una nueva imagen al paisaje zamorano.


“¡Nunca serenos! ¡Siempre
con vino encima! ¿Quién va a aguarlo ahora
que estamos en el pueblo y lo bebemos
en paz? Y, sin especies,
no en el sabor la fuerza, media azumbre
de vino peleón, doncel o albillo,
tinto de Toro. Cuánto necesita
mi juventud; mi corazón, qué poco.
Meted hoy en los ojos el aliento
del mundo, el resplandor del día! Cuándo
por una sola vez y aquí, enfilando
cielo y tierra, estaremos ciegos. Tardes,
mañanas, noches, todo, árboles, senderos,
cegadme! El sol no importa, las lejanas
estrellas... ¡Quiero ver, oh, quiero veros!
Y corre el vino y cuánta,
entre pecho y espalda cuánta madre
de amistad fiel nos riega y nos desbroza.
Voy recordando aquellos días. ¡Todos,
pisad todos la sola uva del mundo:
el corazón del hombre! ¡Con su sangre
marcad las puertas! Ved; ya los sentidos
son una luz hacia lo verdadero.
Tan de repente ha sido.
Cuánta esperanza, cuánta cuba hermosa
sin fondo, con olor a tierra, a humo.
Hoy he querido celebrar aquello
mientras las nubes van hacia la puesta.
Y antes de que las lluvias del otoño
caigan, oíd: vendimiad todo lo vuestro,
contad conmigo. Ebrios de sequía,
sea la claridad zaguán del alma.
¿Dónde quedaron mis borracherías?
Ante esta media azumbre, gracias, gracias
una vez más y adiós, adiós por siempre.
No volverá el amigo fiel de entonces.” 

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