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El supermercado en el que no existen los precios: compras lo que necesitas y paga lo que puedas

El supermercado en el que no existen los precios: compras lo que necesitas y paga lo que puedas
Foto: Europa Press
El supermercado en el que no existen los precios: compras lo que necesitas y paga lo que puedas

OzHarvest Market es el primer supermecado australiano de alimentos rescatados de hoteles, restaurantes y otros supermercados destinados a convertirse en desperdicio a pesar de ser perfectamente comestibles

En este supermercado no existen los precios: compras lo que necesitas y pagas lo que puedas. Con esta filosofía, el mercado OzHarvest resulve dos problemas de nuestra sociedad: cómo reducir la cantidad de alimentos que se desperdicial todos los días y cómo ayudar a que las personas con bajos recursos económicos tengan acceso a una alimentación básica y equilibrada sin la presión de pagar con un dinero que no tienen.

Situado en Kensington, al este de Sydney, OzHarvest Market es el primer supermecado australiano de alimentos rescatados de hoteles, restaurantes y otros supermercados destinados a convertirse en desperdicio a pesar de ser perfectamente comestibles. Su principal objetivo es que los alimentos estén disponibles para todos, especialmente para aquellos que más lo necesitan.

Esta iniciativa forma parte del Proyecto Addison, TOGA y el proyecto de vivienda de refujio juvenil de Qualitas y se inauguró el 19 de abril de 2017. Funciona a través de donaciones y voluntariado y está abierto al público de martes a viernes, de 9 de la mañana a 3 de la tarde. 

Las estanterías de OzHavest Market está llena de alimentos y artículos de primera necesidad dentro de la fecha de su uso. Los productos pueden variar cada semana según lo que rescaten o proporcionan los donantes de alimentos. 

El mercado está salpicado de carteles con mensajes como "no deje que la comida se desperdicie" y "Consumir preferentemente antes de" se refiere a la calidad de los alimentos, no a la seguridad, pues todavía es seguro comerlos. 

El cliente es el que mete en su cesta lo que va a consumir y se dirige a la zona de pago para que un voluntario empaquete su comida. Si se puede donar algo, se acepta, pero no es obligatorio pagar si no se puede. El dinero recaudado se destina a proporcionar dos comidas a los australianos que lo necesitan.

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