domingo. 05.07.2020 |
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Las enfermedades que están detrás de un problema de mal aliento

Las enfermedades que están detrás de un problema de mal aliento
Foto: Europa Press
Las enfermedades que están detrás de un problema de mal aliento

Desórdenes del aparato digestivo, trastornos metabólicos, medicamentos y hasta la diabetes pueden ser causa de la halitosis

Comer ajo, cebolla o fumar son cosas que, muy probablemente, provoquen que nuestro aliento no tenga un olor agradable. Sin embargo, hay muchas personas que padecen este problema de forma crónica y a las que afecta profundamente en su comportamiento: condiciona las relaciones sociales, personales y laborales, y en algunas ocasiones conduce a las personas más sensibles hacia el aislamiento y la vergüenza.

En la mayoría de los casos, se relaciona con una mala higiene bucal, sin embargo, puede tener más de 80 causas diferentes y ser también síntoma de alguna patología no diagnosticada.

Según informa el diario El Confidencial, el Dr. Luis Margarit Pérez, odontoestomatólogo del complejo hospitalario Ruber Juan Bravo, explica que “la halitosis [mal aliento] tiene en el 75% de los casos un origen relacionado con problemas en la boca misma, sin embargo, puede también estar asociada a problemas gástricos, infecciones del tracto respiratorio e, incluso, enfermedades sistémicas como la diabetes, enfermedades hepáticas o renales. Cuando la halitosis no es consecuencia de una mala higiene, requiere de un abordaje multidisciplinar para identificar su causa y aplicar el tratamiento más adecuado”.

Si la halitosis persistente se produce por factores bucales, la razón suele estar en algunos microorganismos bucales. “Estos microorganismos convierten ciertos sustratos en productos muy olorosos como el sulfuro de hidrógeno, el metil-mercaptano, los indoles, la putrescina y la cadaverina”, relata el Dr. Margarit.

Las personas que presentan este tipo de halitosis son quienes tienen problemas bucales derivados de la acumulación de placa bacteriana en dientes, encías y, muy especialmente, en la lengua. Los principales factores que la favorecen son una mala higiene bucodental, periodontitis, caries y prótesis dentales.

Es importante mantener una correcta higiene bucal, así como visitar al dentista o estomatólogo para que pueda tratar los problemas relacionados con nuestros dientes o encías. Las causas extraorales son menos frecuentes y, en estos casos, tendremos que acudir al servicio médico en el que se traten cada una de las patologías que pueden causar este mal aliento.

En algunos casos, por ejemplo, las sinusitis o infecciones en el tracto respiratorio (como las amígdalas) tendrán que ser tratadas por un neumólogo o un otorrinolaringólogo. Hay halitosis causadas por el caseum en las amígdalas. “El caseum son unas 'bolitas blancas' que se originan por la descomposición de los alimentos y que algunas veces pasan a llenar unos pequeños agujeros [criptas] que muchas personas tienen en las amígdalas”, explica el Dr. Julián Martínez Lozano, odontólogo del mismo centro.

Si el mal aliento viene causado por desórdenes en el aparato digestivo, es importante acudir a un especialista en esta práctica que nos ayude a identificar si es un problema puntual o si puede convertirse en un problema crónico que pueda llegar a afectar nuestra salud más allá del mal aliento o las molestias que nos pueda producir.

Cuando el problema del mal aliento tiene como origen enfermedades sistémicas, trastornos metabólicos o algunos medicamentos y/o alimentos, se debe a que en los órganos afectados se producen los compuestos del mal olor en diversos órganos y circulan hasta los pulmones a través de la sangre, donde pasan a un estado gaseoso y, finalmente, se traducen en halitosis.

“Los agentes citotóxicos, anfetaminas, nitroglicerina, así como algunos medicamentos y tratamientos oncológicos pueden contribuir a tener la boca seca y/o mal aliento. Es importantísimo consultar al especialista que nos los haya prescrito para evaluar cualquier remedio que queramos aplicar para aliviarlo y que no esté contraindicado o pueda provocar una reacción”, indica el Dr. Martínez Lozano.

Finalmente, hay enfermedades sistémicas graves asociadas con la halitosis. “Se trata de patologías que, mal controladas, se asocian a trastornos metabólicos que causan el mal aliento”, subraya el Dr. Margarit. “Son aquellas enfermedades que en su fase de descompensación se asocian a trastornos metabólicos que causan el mal aliento, como la diabetes, la insuficiencia renal crónica, la insuficiencia hepática, la cirrosis o las enfermedades congénitas del metabolismo”, explica el especialista.

En el caso de la diabetes, el mal aliento que produce se caracteriza por un olor similar al de frutas podridas causado por el cúmulo de cetonas en la sangre que se van liberando con la respiración o, en otras ocasiones, “por la acumulación de bacterias que se alimenten de glucosa en la boca”, afirma Margarit.

Si el problema es una insuficiencia renal crónica, “surge cuando la enfermedad no está controlada o diagnosticada y los altos niveles de urea producen un olor en nuestro aliento parecido al del amoníaco o el pescado”.

Finalmente, cuando la halitosis se debe a una enfermedad hepática o a una cirrosis, el mal aliento se caracteriza por un fuerte olor a heces.

En cualquier caso, si el mal aliento no se debe a un problema puntual como algún alimento que hayamos comido, es importante acudir al especialista, tanto si se trata de una enfermedad bucal (insistimos en que es en la mayoría de los casos) como en el caso de que se trate de alguna otra. Además de condicionar nuestra vida social y nuestra forma de relacionarnos con los demás, puede tratarse de una voz de alarma de nuestro organismo para avisarnos de que algo no funciona bien.

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