Los cinco mitos más habituales en la celiaquía: ¿Cómo identificar la enfermedad?

La persona que sufra alguno de los síntomas debe someterse a un test de celiaquía que se realiza a partir de un análisis de sangre donde se analizan los anticuerpos antitransglutaminasa, antigliadina o antiendoisio

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La celiaquía también conocida como enteropatía sensible al gluten o sprúe celíaco es una enfermedad mediada por el sistema inmune por la cual una persona reacciona a la ingesta de gluten. En España ronda el 1% de incidencia y aunque suele diagnosticarse en edad infantil, también ocurre en edad adulta.

Con la llegada del coronavirus se ha generado cierta preocupación en la población de pacientes diagnosticados de celiaquía por saber si puede afectarles de manera diferente el contagio del virus. Sin embargo, desde la SEEC* recomiendan a los celíacos que sigan los mismos consejos emitidos por el Ministerio de Sanidad para evitar el contagio y que mantengan una estricta alimentación libre de gluten.

Con motivo del Día Nacional del Celíaco, el equipo de médicos de Melio, plataforma online de análisis de sangre explica los principales bulos que surgen entorno a la enfermedad celíaca (EC) y recuerda los síntomas más frecuentes.

-La EC no es una alergia al gluten. Las reacciones alérgicas también están mediadas por el sistema inmune de nuestro cuerpo -como la EC- pero por otras vías y con otro tipo de anticuerpos, por lo que no se debe considerar como una alergia.
-La EC no entiende de niveles. Existen personas que piensan que se puede ser un poco celíaco o muy celíaco, entendiendo como tal el nivel de respuesta que generarían ante la exposición al gluten. Esto es falso, no existen niveles de celiaquía, aunque es cierto que en una persona que siga la dieta estrictamente, si puntualmente ingiere una pequeña cantidad de gluten, esta normalmente no genera una gran respuesta. Sin embargo, un celíaco que no sigue adecuadamente la dieta, con poco gluten que tome ya le genera bastante sintomatología.
-La EC no tiene cura. Hoy en día se trata de una condición de por vida, por lo que un celíaco lo será siempre. Es cierto que siguiendo una dieta estricta no presenta más complicaciones que el propio hecho de llevar la rigurosa dieta.
-No tiene tratamiento médico. La única manera de poder tratar esta enfermedad es llevando una alimentación totalmente libre de gluten. No existe un tratamiento médico posible más allá del cambio alimenticio que debe iniciarse nada más conocer el diagnóstico. La mejoría aparece en una o dos semanas.
-El gluten no solo está presente en los cereales. El gluten es un conjunto de proteínas presentes en los cereales trigo, centeno, cebada, avena y triticale -cereal que procede del cruzamiento de trigo y centeno. Pero, además, puede aparecer en algunos espesantes o aglutinantes que se usan en la industria alimentaria y que contienen alguno de los cereales, por lo que se debe tener cuidado con algunos embutidos, carnes procesadas, colorantes, salsas y otros alimentos procesados.

Principales síntomas de la EC y diagnóstico médico

Las personas no diagnosticadas o que no siguen una dieta adecuada pueden sufrir los síntomas sobre todo en el intestino delgado con alteraciones del tránsito intestinal, malabsorción de ciertos nutrientes o alteraciones cutáneas que tienen como consecuencias dolor de tripa, diarrea, pérdida de peso, digestiones pesadas, hinchazón, osteopenia, ferropenia o crecimiento lento en edades tempranas.

Para diagnosticar la EC es suficiente con realizar un test de celiaquía que se elabora a través de un análisis de sangre y suele realizarse cuando existen algunos de los síntomas anteriores. El paciente se somete a un estudio inicial con anticuerpos antitransglutaminasa, considerado patológico si se obtiene un nivel 10 veces superior al límite alto de la normalidad. Se puede completar el estudio con anticuerpos antigliadina o antiendomisio, cuya positividad (por encima del límite de la normalidad, que varía discretamente entre laboratorios) ya tiene significación.

Además de a los pacientes sintomáticos, a veces se hacen test genéticos a familiares de primer grado de pacientes celíacos. En este caso no se establece un punto de corte ya que ser portador de alguna de las variantes descritas del HLA (que son DQ2 o DQ8 en la mayor parte de los casos), se considera el sustrato genético de la enfermedad. Sin embargo, padecer la genética de riesgo no implica tener la enfermedad ya que es una variante genética de la normalidad.

En algunos pacientes basta con la analítica de sangre y la respuesta a la dieta sin gluten. En cambio, otros deben completar el estudio con una endoscopia digestiva alta para la visualización y toma de biopsias de duodeno, que serían estudiadas en el laboratorio de Anatomía Patológica.

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