jueves. 29.10.2020 |
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"Papá, mamá, os quiero, pero tengo que seguir al hombre de la capucha": La muerte de un niño de 10 años, víctima de un juego en redes

"Papá, mamá, os quiero, pero tengo que seguir al hombre de la capucha": La muerte de un niño de 10 años, víctima de un juego en redes
"Papá, mamá, os quiero, pero tengo que seguir al hombre de la capucha": La muerte de un niño de 10 años, víctima de un juego en redes

La principal hipótesis que barajan los investigadores es que se suicidió por un juego en Red. La Policía ha incautado todos sus dispositivos

Abrió la ventana de su casa, trepó por la barandilla del balcón y se dejó caer al vacío en medio de la noche. Se suicidó a los 10 años porque era presa de una pesadilla que para su tierna edad era demasiado negra y difícil de manejar, descifrar, alejar de sí mismo y de su familia. Probablemente tragado por un juego iniciado en las redes sociales y que se ha convertido en un laberinto que lo llevó directo a la muerte, según informa el diario El Mundo.

"Mamá, papá, os quiero, pero tengo que seguir al hombre de la capucha", fue el último mensaje que dejó en la pequeña habitación antes de caer desde el undécimo piso de su habitación. El drama ha trastornado a todo un barrio de Nápoles y ha desatado el terror entre las madres, amigas y conocidas de la familia. Los padres son dos profesionales reconocidos y respetados también involucrados en el sector social.

La hipótesis que está examinando la Policía que realizó las primeras inspecciones es que el niño pudo haber terminado en el torbellino de un juego llamado 'Jonathan Galindo'. El juego trata de un hombre con capucha negra que tiene la apariencia benévola del Goofy de Disney, que solicita amistad en todos los canales sociales posibles (Facebook, Instagram, Tik Tok, Twitter), eligiendo casi siempre a chicos muy jóvenes, a los que lanza desafíos, y que después le siguen.

La web está llena de artículos y vídeos que cuentan este nuevo fenómeno nacido en América y llegado a Europa, primero pasando por España y Alemania y luego llegando a Italia. La Fiscalía de Menores ha abierto un expediente y las fuerzas policiales han decomisado todos los dispositivos utilizados por el menor. El primero, el teléfono móvil y después una consola con conexión a Internet.

Se ha retirado todo lo que pudiera ayudar a la investigación. Los padres han sido escuchados y hablaron de su hijo como un niño feliz, sereno, tal como lo eran su hermana y ellos mismos. Una familia normal, llena de amor. Sin problemas aparentes, excepto una preocupación que había estado cargando durante unos días. Quizás precisamente por la carrera mortal que había emprendido. En las próximas horas es posible que también se escuche a algunos amigos de la joven víctima porque es posible que hayan sabido lo que estaba pasando en la vida del menor.

La alarma saltó hace dos noches después de las 01.00 horas de la madrugada. Los padres, después de escuchar un estruendo, miraron desde la ventana y vieron la atroz escena. Los gritos desesperados despertaron a todo el edificio que se tensó en el dolor de la pareja. Desde primeras horas de la mañana se multiplicaron decenas de mensajes en diferentes chats de padres que comentaban la dramática historia intercambiando videos y enlaces del juego que podrían haber llevado al niño a la muerte. Todo está aún por comprender, descifrar. El dolor permanece.

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